Hay una parte del duelo para la que nadie te prepara. Cuando estás en shock y el mundo a tu alrededor sigue avanzando. Ves a la gente crecer, soñar y crear nuevos recuerdos, mientras tú sigues despertando cada día intentando procesar y sobrevivir a una realidad que no elegiste.
Les juro que es horrible tener que luchar con tu propia cabeza, un día estás súper bien y al otro no tienes ganas de nada, te sientes estresado, cansado y sin ganas de nada.
Al final del día, nadie sabe lo mucho que te esfuerzas por lo tuyo, la soledad que sientes a veces, las horas de sueño que pierdes o las presiones diarias que enfrentas. Por eso, siempre debes recordar hacer las cosas por vos y para vos.
Es mentira eso de que las personas no cambian, yo tuve actitudes feas en el pasado que ya no las pienso repetir, crecí, maduré y hoy veo la cosas de otra forma. Sí, tal vez me equivoqué mucha veces pero intento mejorar día a día. Quien no cambia es porque no quiere.