—Ojalá pudiera decir lo mismo, aunque sea por unos segundos —suspiró, cerrando los ojos, en referencia a querer “olvidarse” de Kaveh, aunque era imposible por múltiples razones, siendo la principal lo ruidoso que era.
—¿Tan mal andan las cosas por Mondstadt?
—La duda ofende. Algo se aprende de tener un compañero de piso borracho —cruzó ambos brazos sobre la mesa, sin dejar de mirarlo. —¿Qué hay de ti? Andabas desaparecido también, por lo que veo.
—Soy el escriba de la Akademya —ladeó el rostro para aproximarlo de nuevo al vaper, solo que esta vez mantuvo el humo en la cavidad oral unos segundos, antes de que este se disipara por inercia.
—Pero supongo que tengo algo de tiempo libre. ¿Qué más buscas, aparte de hospedaje?
—La taberna de Lambad es buena para quedarse una larga temporada. Sus precios son económicos, e incluyen todo tipo de facilidades.
Del abrigo que colgaba de uno de sus hombros, sacó un vaper, al que dio una larga y distraída calada.
—Espero puedas encontrar una guía pronto. >