Hasta parece estar molesto con él cuando su cuerpo le da un empujón contra la pared más cercana sin despegarse de sus labios.
No importa cuánto le odie, siempre va a volver a él. (Y “siempre” no es una exageración.)
robarle un beso es muy romeo santo de su parte pero le encanta cuando es quien tiene el movimiento inicial y ya se lo está besuqueando como buen hambriado por tacto que es.