Si existiera algún tipo de paz detrás de compartir esta historia personal tan dolorosa, es la de darle fuerza a otras mujeres para que alcen la voz si viven en alguna situación de abuso.
Estamos hartxs de esto, los avances en términos legislativos deben ir acompañados también de campañas que reeduquen a una sociedad LGBTfóbica.
Tenemos derecho a amarnos. A expresarnos afecto. Tenemos derecho a vivir.
Antes de salir del closet con otros, tuvimos que salir del closet con nosotros mismos.
Vernos al espejo cargando toneladas de fobias que aprendimos por años y decir: “Soy gay. Me quiero tal cual soy y merezco ser feliz.”
Esa valentía no la tendrá una persona homofóbica jamás 🏳️🌈