Desde luego no lo sería para ella si continuaba acercándose, por lo que buena elección al mantener distancias.
— No creo que eso sea de tu incumbencia.
Diestra reposó en el mango de su katana.
Desde luego que volver a escuchar aquella voz no era para nada de su agrado. Y eso se pudo notar en la cortante mirada que dedicó a la pelirosa.
— Sakura.
Lo que el mundo shinobi haya temido le es completamente indiferente. No puede amedrentarse ante él ni ante nadie. El miedo no es una opción para él.
Pero como bien dijo, no busca pelea con el mayor por mucho que él piense que si, al menos no por el momento.
Quizá eso haya sido lo primero que el mayor ha dicho con un mínimo de sentido.
Es conocedor de sus limites y por esa misma razón su prioridad ahora es conseguirlo, cueste lo que cueste.
Como dijo, no tiene tiempo para jugar con un anciano.
¿Le está hablando de venganza aquél que huyó de la aldea en cuanto su compañero lo superó y juró destruirla?
Esa sensación de inferioridad es algo que debería mirarse.
Tampoco pretendía, como dijo no tiene tiempo para juegos.
Que no se meta en sus asuntos, y piense lo que quiera.
Pero que no le de mas problemas o quizá se arrepienta.
Podía estar tranquilo, su filo no tenía intención de mancharse con su sangre, no por ahora.
Tiene un objetivo claro, no tenía tiempo para perderlo con fantasmas.
Su fría y vacia mirada se dirigió al mayor que portaba su mismo apellido nada más pudo notar su presencia.
No haria mucho mas que asegurarse de que su Kusanagi descansaba en su cintura. Alerta.