—Quédate, Yonekuni. —
Le dijo extendiendo su voz por el pasillo que conectaba con la salida.
Entendía muy bien la desesperación. El estoicismo que tapaba toda aquella desesperación era como una olla a presión y su punto de fuga no era suficiente para mantener su+
— Hmpf…
Fue una risa, acotada pero cínica lo que le dio la respuesta a su afirmación (aunque no la buscara).
No se trataba de el balance de la distancia entre él y la familia, que si, era molesto pero tampoco se podía hacer nada al respecto… si no de que cualquier +
—No me crees.—
No preguntó, lo estaba afirmando. Él también se levantó del sillón tras esa forma de indicar que se marchaba. Las conversaciones así lo asqueaban, se sentía aún mas atado de lo que su familia le hacía sentir.
¿Ya no quedaba espacio en la vida de su hermano? +
— … Estás insufrible.
Se le estaba agotando la paciencia y era invitado en casa ajena… daba igual lo mucho que no intentara hablar del tema porque su hermano siempre acababa en el mismo tema.
Claro.
Y luego se ponía a la defensiva él solo.
Yonekuni se miró el reloj de +
+La lata vacía se arrugó entre sus enormes manos. No como una amenaza, tan solo eficiencia para que ocupase menos espacio en la basura.
—Lo que piensas de mi es lo único que puede hacer que me duela el estómago.—
—¿Extraoficialmente? —Repitió casi de inmediato. —Eh. —Se quejó con la mirada mas endurecida.— ¿Te crees que para mi es un chiste? Como si fuese a organizar un desfile con todo el clan hasta la puerta de tu casa? No me importa nada de eso mientras tu seas feliz. — +
— Si bebes así te va a doler el estómago…
Se incorporó cuando el contrario insistió una y otra vez en moverse, ya fuera para quitarle la lata o acomodarse.
El mensaje estaba bastante claro y eso le hizo soltar un suspiro antes de mirarle y recuperar su lata, echándose hacia +
+Quizá, a pesar de las exigentes obligaciones de la vida adulta podían permitirse echar una cabezadita.
Ah. Pero la cerveza...
Empinó su lata acabándosela en un par de tragos. Acostumbrados a las enormes jarras que se bebían una latita era poca cosa.
—No arruines la cerveza si te vas a dormir.— Además de que sería un engorro limpiarla del sofá la echaría a perder. Se la intentó quitar de entre sus manos reacomodando su postura para que el contrario encuentre su respaldo.
De hecho el también estaba bastante cansado. +
— No metas a mi pelo en esto…
Se había sacudido y aún así ni siquiera se inmutó… pues el clima había estado bastante inestable últimamente y por mucho que vendiera el cuento de que seguía de manera activa con sus encuentros… desde Shiro actuaba más recatado.
Tal vez había +
+su vida perdería el sentido.
—Estamos hablando de mi hijo, te traería de los pelos si te negases a venir. — Gruño bajito meneando el hombro para quitárselo de encima. No obstante si era por el calor dejaría que se quede, hacía años que le compartía calor corporal.
Kunimasa lo miró con esos ojos violáceos como si estuvieran hechos de amatistas y en el centro de los mismos había una conexión inconfesable entre el deseo de ser padre con el de proteger a Yonekuni de la crueldad de las castas.
Si esas dos cosas no se tocasen, de algún modo,+
No respondió porque era evidente que él tenía “favoritismo”, un término que no llegaba a alcanzar a calificar la manera en la que Kunimasa formaba parte de la vida de Yonekuni.
Se masajeó el lateral del cuello con dejadez como si el tema hubiera dejado de ir con él pero… no +
—Cuando tenga un hijo vas a soltarme lo mismo?—Rodó los ojos dando un sorbo. Aunque la charla era un asco la cerveza estaba buena, eso era reconfortante.
—Alguna vez tendrás que ir.—
— Pasando.
Aceptó la lata dejándole espacio en el sofá a su lado, moviéndose con pereza a un lado antes de dar el primer sorbo.
— Dile que recuerdos… pero paso. Creo que he dejado clara dónde está “la familia” en mi lista de prioridades…
Como no le contestó sacó dos latas de la nevera y volvió al sofá exigiendo un pedazo del mismo. Con un suspiró se deslizó en lo mullido y tiró de la anilla dejando salir el gas de la bebida.
—Uno de nuestros primos va a tener un bebé. Deberías venir a conocerlo cuando nazca.— +
Asintió con la mirada desviada, dando por zanjado también él el tema.
Al final quien tenía más oportunidades de sacar información era el, aunque puestos a elegir…
Recordando la interacción que tuvo con aquel rubio de poca sangre en las venas…
Preferiría que …
+
—Tanto si lo ha hecho como si no ya es tarde para cualquier tipo de arrepentimiento. —Se peina el cabello oscuro hacia atrás. Sí, le producía rechazo, como tantas cosas cuestionables que hacía su madre... sin embargo echaba de menos a Yonekuni y el tema los estaba poniendo+
— No lo sé.
Respondió escuetamente, devolviéndole una mirada feroz a pesar de que finalmente todo su cuerpo había empezado a rendirse al sofá.
— Creo que es algo que deberías haber rastreado tú en su momento… yo tenía cosas que hacer como para estar preocupándome de más en +
¿Garganta?
—Y no tardó en pensar en aquello que estaba diciendo aunque, rápido volvió a pensar en la florecita que le regaló. Seguía acariciando su cabello, esperando notarla mucho mejor y es que, estaba ilusionado por aquel pequeño regalo y más por sus formas +
Asintió.
Estaba empezando a pensar que era un poco tonto por culpa de esa forma de hablar. ¿Quizá tenía un problema de desarrollo cognitivo? No podía saberlo.
—¿Te cuesta hablar? Tienes algo en la garganta? —
— No esperaba que aquel regalo fuera devuelto para decorar su propio rostro. Sus ojos se posaron en el contrario que parecía incluso algo cohibido por su detalle.
Su sonrisa suave se mostró y con ello, ladeó su cabeza para acariciar y peinar su cabello.—
¿Me—mejor?