— Y estos muslos, Rumi, serán la potencia absoluta de todo Japón. Ya nadie se volverá a burlar de tu don, porque estarás tan por encima de ellos que solo podrán mirar hacia arriba con terror y envidia. Solo tienes que seguir escuchandome, solo tienes que dejarte guiar por mí
El sol se filtraba por los ventanales de la oficina principal de la Agencia Hazau. El obeso, a sus treinta y tres años, era un hombre cuya presencia física demandaba cada centímetro de espacio disponible; No era un héroe de acción de los que saltaban por los tejados,
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[ Hace 23 años, en la prefectura de Shizuoka - Japón ]
Rumi Usagiyama, 13 años, Japonesa.
Kosei: Conejo.
La conejita había mostrado unas habilidades y energía estupendas para el combate, no obstante su agresividad casi la llevaba a terminar siendo un problema para +
dándole un apretón que era tanto un elogio como una advertencia de propiedad—. Estos brazos... en unos años serán tan fuertes que romperán el acero, serán el pilar de tu leyenda. —Luego, su mano abandonó momentáneamente su coño para acariciar con pesadez los muslos de Rumi.
Desde ese instante y con tan poca edad el obeso notó todo el potencial que tenía la conejita, solo se encargó de moldearla a su gusto.
Extraña esas tardes en su oficina.