brisa nocturna.
──── Ahora que estamos aquí, vas a tener que mostrarme tus pasos.
Aunque como no había respondido, nunca prometió bailar con el alemán.
La euforia emanaba de cada partícula de su cuerpo, aumentando su energía tras un partido que no podría ser definido con otra palabra más que: 𝑃𝑒𝑟𝑓𝑒𝑐𝑡𝑜. Su equipo había conectado en más de una manera, leyendo los movimientos del otro y manejando el puck con la precisión
< de la situación, pero quería ver al joven que tenía en frente, si aquello era una mera máscara o el espejo de su alma en medio del vicio y la lujuria entre sus congéneres.
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se lo merecía. ¡Festejar! Era lo que debía hacer aquella noche.
La puerta se movió al empuje de su mano y su piel encontró encantadora la frescura de la madrugada. Los brazos del jugador se extendieron hacia ambos lados recibiendo con gusto la suave