@senadorbarragan@BancadaOBRASPe Desgraciado, NO PIENSAN EN EL SUFRIMIENTO QUE TENDRA EL PUEBLO, ESTO LO VAN A PAGAR MUY CARO, HABRA JUSTICIA TARDE O TEMPRANO Y NO NOS VENGAN CON SUS ESTUPIDAS PALABRAS QUE NO CONVENCEN A NADIE.
@bazalar_luz Jajajajaja, creo que te equivocaste, era CIERRA EL CONGRESO YA !!!, esa es la voz del pueblo que esta cansado de tantos izquierdistas tucos y obstruccionistas.
Es difícil amar a un país que no puede cobrarle los impuestos al autor de esta columna, el fugitivo tributario César Hildebrandt.
¿Qué autoridad moral puede tener un deudor consuetudinario de impuestos para darnos lecciones de algo? ¿Qué puede enseñarnos un cabecero compulsivo que no solo incumple sus obligaciones con el país, sino que, simula venderle su patrimonio inmobiliario a su esposa para evitar que se lo embarguen mediante un procedimiento de cobranza coactiva?
Es difícil amar a un país que tenga como “referente moral” a un impostor. ¿Qué podemos aprender de un fariseo ilustrado? ¿De un sepulcro blanqueado en versión small? ¿De un declarado deudor tributario? ¿De quien es señalado como jefe de una banda que está siendo investigada por el presunto delito de lavado de activos en el Ministerio Público?
Es muy difícil amar a un país con esta inmensa tara.
#Expreso65Años | 🚨 Unión Naval rechaza conducta de Iber Maraví en el Senado y exige a la Fiscalía investigar sus atestados por terrorismo
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El progresismo es un proyecto político que, mediante el igualitarismo, corroe las condiciones de posibilidad de la vida social: jerarquías, autoridad y disciplina.
Toda institución supone un orden; todo orden supone normas y jerarquías. Destruirlas no emancipa: disuelve.
Y eso es precisamente lo que logró el progresismo en nuestros sistemas pedagógicos: equiparó al alumno con el maestro, desarmó a este último de los instrumentos necesarios para mantener la disciplina y convirtió la autoridad docente en algo sospechoso, cuando no directamente ilegítimo.
El resultado es una escuela en la que cada vez resulta más difícil enseñar, porque previamente se ha destruido la posibilidad misma de mandar y exigir obediencia. Y la paradoja más amarga es que muchos docentes, adoctrinados en esa misma pedagogía progresista, terminaron convirtiéndose en los más entusiastas artífices de su propia impotencia: en nombre de la igualdad, contribuyeron a destruir la autoridad que necesitaban para ejercer su propia función.
Este ha sido el inmenso logro del progresismo en materia educativa: alumnos cada vez más ignorantes que operan como “pequeños tiranos” (Sadin), docentes cada vez más impotentes que justifican su incapacidad por su adhesión a la corrección política woke. Los resultados están a la vista, disfruten las dulces mieles de la “igualdad”.
Bien por Keiko. Da en el clavo con esta medida: la solución empieza por restituir el principio de autoridad, la disciplina y las herramientas necesarias para garantizarla.
Imágenes aterradoras en las que dos niñas pequeñas corren por sus vidas, mientras un palestino las persigue, como si fueran presas.
Él disparó a la primera niña en la espalda, cuando ella desesperadamente intentaba escapar. La segunda se quedó paralizada, se dio la vuelta y le suplicó que no la matara.
Él de todos modos la ejecutó, sin mostrar la más mínima vacilación.
Esto es lo que los palestinos de Gaza hicieron el 7 de octubre.
Nunca lo olviden.