Vagamente con los dedos recorrió la curvatura de sus piernas, hundiendo suavemente cada uno de sus dedos sobre el glúteo.
— Shh.
Su húmeda y tibia lengua frotaba en círculos, las mejillas se contraían al chupar ese rosado cerezo. Cómo si buscase algo de él.
— Entonces esa fue una falsa... ¿Timidez?
Una sonrisita esbozó, tragándose un poco el enojo y llevando sus dedos justo donde quedaría el pezón.
— Te voy a pellizcar. Aunque para ti es más premio que castigo.
— Entonces hago un buen trabajo.
Dicho eso, los dientes lentamente colocó sobre la blanca piel dejandole una marca cuidadosamente.
— Olvidé preguntar... ¿Puedo marcar?
Un suave escalofrío recorrió el cuerpo de la mayor, incluso se le puso la piel de gallina.
━━ N-no... Solo que, son bastante sensibles.━━
Refiriéndose a sus tetas.