Me encantan las personas que pueden dejar de lado su orgullo, disculparse y realmente cambiar su comportamiento, esa conciencia, responsabilidad y madurez emocional son tan atractivas.
La responsabilidad afectiva no se trata de reciprocidad, se trata de honestidad, respeto, de no herir los sentimientos del otro, ser real, se trata de saber que lo que no significa nada para ti, para el otro puede significar todo.