Jugada maestra poner en los balcones a las madres de las víctimas. Entendieron absolutamente todo.
Mientras todos los aplaudían, las kukas -LITERALMENTE- les dieron la espalda en silencio. No hay mejor metáfora.
Mostraron al kukerío como la peste que realmente son, que la sociedad les importa cero, que son el partido de los asesinos.