Fue verte hacerte grande mientras nosotros nos hacíamos pequeños. Fue reconocer que en un primer momento, tu paz costaría la nuestra.
La muerte no es ese viaje a un lugar lejano sino la transformación de tu alma mudándose con nosotros a cada espacio.
Así sin anunciar, tú partida fue un mensaje inesperado que dejó pedazos de cada uno de nosotros regados por el mundo, mientras intentábamos entender cómo funcionaría todo ahora que estaríamos sin ti.
Fue verte hacerte grande mientras nosotros nos hacíamos pequeños.