Las redes sociales nos han hecho creer que las relaciones felices se basan en viajar e ir a cenar a restaurantes caros, cuando en realidad se sustenta en la convivencia cotidiana (y sí, especialmente las actividades "aburridas")
Aunque parezca que el mal es más fuerte que el bien, tarde o temprano le llega su paga.
El que ora bien, le va bien.
El mal nunca vence aunque aparentemente triunfe.