Poco se habla de ese miedo casi constante que tenemos de no ser suficientes. Suficientes como hijo/a, como estudiante, como pareja, como *inserte profesión*. Porque también constantemente nos mandan el mensaje de que somos prescindibles y sustituibles.
Tengo que contarles lo que acabo de vivir en el hospital, esta panzada de llorar no me la quedo yo sola.
Tenemos de compañero de habitación a Juan, 95 años, cabecita perfecta, hombre de campo, guapo, ojos azules preciosos y pelo blanco. Siempre están sus hijos cuidándole.
Boni es un joven sano de 22 años, que acude a Urgencias por sensación de falta de aire con el esfuerzo y también al tumbarse y pérdida de peso. Además, las piernas se le habían hinchado en las últimas 2 semanas.
Esto era lo que una adicción le estaba haciendo a su cuerpo:
@scooby_groot Aquí una de casi 50, con el culo pelao de recorrerse los pasillitos del hospital como celadora, estudiando 4º de medicina, con intención de acabar en un par de años y sintiendo mucha penita por quien cree que la edad te puede limitar para conseguir sueños
Un teléfono 24h para suicidio está bien, pero estaría mejor tocar en las condiciones que llevan a tantas personas a LA DESESPERANZA ante el futuro que se nos está planteando, uno de los factores de riesgo principales de los intentos suicidas.