If you're going to exist as a family of unity, peace and love, you need to be a family rooted in patience.
Here are four basic principles to remember:
1. God has been patient with us.
2. Only God can change your family.
3. Our attempts to change others result in damage.
4. Patience requires waiting.
I'm concerned that too much of our time is spent within the safe confines of Christian ministry and friendship. If we rarely step foot into the world, how can we expect to be lights of the world?
Here are practical strategies to live as light in your neighborhood. The first one sounds simple, but I've found that I complicate it all the time!
If you want to be a light in your neighborhood, you have to see people as people.
On many occasions, I forget these are real people. In my eyes, they simply exist to do a task. But in God's eyes, they have a story, with hurt in their past. They have a heart, with a desire to be loved. They have fears and concerns. They live with hopes and dreams.
If you want to live as light in your world, ask God to give you the eyes, the ears, and the heart to see people as people. Then, engage people as people. Ask them questions, and stick around long enough to listen: "How are you doing today?" or "How are you feeling?" or "How has your week been?" Maybe even be bold enough to ask, "How can I pray for you?"
I was out with a friend for dinner, and he said to the waiter, "We like to pray before we eat. How can we pray for you?" The waiter was caught off guard and mumbled, "I don't think I really need any prayer" before walking away. But he came back five minutes later and said, "I recently found out that my girlfriend is pregnant, and I'm terrified of being a father. Would you pray for me?"
What an amazing opportunity to be a light in this man's world!
Al entrar Policarpo en la arena, se oyó una voz del cielo que decía:
– «Sé valiente, Policarpo, y actúa como un hombre».
Nadie vio a quien hablaba, pero nuestra gente que estaba presente oyó la voz.
Finalmente, cuando lo trajeron ante él, el procónsul le preguntó si era Policarpo; cuando él lo admitió, trató de persuadirlo para que renegara de su Fe, diciéndole:
– «¡Piensa en tu edad! ¡Jura por la fortuna de César! Cambia de opinión y di: ¡Fuera con los ateos!».
Entonces Policarpo, con rostro solemne, miró a toda la multitud de paganos impíos en el estadio, hizo un gesto con la mano, gimió, miró al cielo y dijo:
– «¡Fuera con los ateos!».
Cuando el procónsul le instó diciendo:
– «Haz juramento y te liberaré; ¡injuria a Cristo!».
Policarpo respondió:
– «Ochenta y seis años le he servido y no me ha hecho ningún mal. ¡Cómo voy a blasfemar contra mi Rey, que me ha salvado!».
El Procónsul dijo:
– «Tengo animales salvajes; a ellos te arrojaré, a menos que cambies de opinión».
Pero él dijo:
– «¡Llámalos!».
Le dijo de nuevo:
– «Si tienes en poco a los animales salvajes, haré que te quemen en la hoguera, a menos que te arrepientas».
Pero Policarpo dijo:
– «Amenazas con el fuego que arde durante una hora y al poco rato se apaga; porque desconoces el fuego del juicio futuro y del castigo eterno, el fuego reservado para los malvados. Pero ¿por qué te demoras? Vamos, ¡haz lo que quieras!».
El procónsul, asombrado, envió a su heraldo a anunciar tres veces en el centro de la arena:
– «¡Policarpo ha confesado ser Cristiano!».
Ante este anuncio del heraldo, toda la multitud de paganos y judíos residentes en Esmirna gritó con furia descontrolada y a voz en cuello:
– «¡Este es el maestro de Asia, el padre de los Cristianos, el destructor de nuestros dioses! ¡Enseña a muchos a no sacrificar ni a adorar!».
Entonces decidieron, de común acuerdo, exigir que quemara vivo a Policarpo.
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San Policarpo, obispo de Esmirna, estudiante del Apóstol San Juan, fiel mártir de la Iglesia de Cristo.
¡Que el Señor nos dé la fe y la hombría de nuestros padres en la fe!
Cristo no fue una víctima clavada en un madero, sino un victorioso que, en apenas tres días,
- derrotó el pecado
- desarmó los poderes de las tinieblas
- conquistó la muerte y
- justificó a millones.
El corazón de las disciplinas espirituales es el gozo en el evangelio, y es este gozo lo que motiva a cada cristiano —incluso y especialmente a los más jóvenes— a leer nuestras Biblias, memorizarlas, orar y evangelizar.
— Jaquelle Crowe, Esto lo cambia todo
@ChiquimarcoMx@Concacaf@miseleccionmx Deberían de mostrar un poco de vergüenza... Cinismo y descaro es lo que tienen.
Por lo menos en Honduras somos conscientes que no somos potencia en fútbol. Ustedes creen que lo son y nunca han estado cerca de serlo. Ya bajenle y vayan ubicándose.
@Gaelzzz_@InvictosSomos Pues parece que no tenes educación vos que alardeas de ella. Hay que ser inverbe para desviar el tema, cuando de lo que se está tratando es de fútbol.
“Esta es la prueba más peligrosa de todas, cuando no hay prueba y todo va bien; porque entonces el hombre es tentado a olvidar a Dios, a volverse demasiado audaz y a aprovechar mal los tiempos de prosperidad”.
— Martín Lutero
Una sola de las páginas de los evangelios brilla más que todos los libros de filosofía de todas las épocas juntos.
No pongas nada por encima de ellas, su fulgor los haría arder.
“La redención de la iglesia no se ve en el hecho de que sea liberada de los problemas de este mundo, sino en que será liberada de sus pecados”.
— Robert Rollock