La cancelación de Flor Peña no tiene nada que ver con la veracidad o no de la noticia, con la profesionalidad o no de su equipo de producción.
La cancelación de Peña viene de la sobrecarga de hastío que tiene la gente con la izquierda que detesta a lo único que nos une a todos, zurdos, gorilas, feministas, machistas, católicos, ateos, gays, heteros, abortistas, antiabortistas, americanistas, europeístas, gallinas, bosteros, los que prefieren los documentales y los que miran Gran Hermano: la selección.
Para Peña y toda la patria brancatellista, esa era la noticia deseada.
La comediante de labios de peceto y pelo acristinado no pudo evitar saltar excitadamente al primer corolario, que dijo con tono entre de pregunta y afirmación: "Se tiene que ir", en anticipación de que se les viniera todo abajo a esos veintipico cipayos ricos que no dijeron nada de Taty Almeida.
Y esa fue la gota que rebalsó el vaso de una población harta de divisiones y que ve que ese petisito ajeno al resentimiento, la pedantería y la discordia (cualidades Maradonianas todas) en realidad no sólo que no le hizo daño a nadie, sino que se cansó de darnos alegrías y orgullo, y que justo ahora está trabajando para ver si nos da otra más.
Y le saltaron al cogote a la mala leche de manera homérica. Excepto un puñado minúsculo de monstruos sobreideologizados, no había prácticamente nadie que no la quisiera instantáneamente echada.
Son otros vientos los que soplan en Argentina.
Ya déjennos de joder.
@gastonedul Como lo cuidan, como siempre entre machitos se cuidan. Cuando la noticia tiene el estado de salud de una mujer largan todo sin problema. No tienen cara
El enojo de "Ernesto Tenembaum" por la goleada de Argentina a Argelia en el Mundial. @TaricoAriel
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