Las medidas anunciadas hoy por el Gobierno español son hechos.
La expresión «agresión marroquí» es, en cambio, su interpretación.
Carlos Cuerpo ha hablado de crisis migratoria, coordinación institucional, seguridad, retornos y recuperación económica de Ceuta.
Si el Gobierno de España ha calificado oficialmente estos acontecimientos como una «agresión marroquí», agradecería la referencia exacta: declaración, comunicado o resolución.
Si no existe, conviene separar una vez más:
lo que dice el Gobierno
de lo que ustedes quieren que diga.
Para ser traductor en un hospital de Madrid, haces muy bien el trabajo de propaganda contra Marruecos en beneficio de Argelia y de sus aliados en España. Pero, más allá de mentir, proferir falsedades, contraverdades y divagaciones deshonestas, no aportas nada que pueda enriquecer el debate o contribuir a un análisis cabal y honesto de los problemas de fondo. Un papagayo sigue siendo un papagayo por muchas personas que aplaudan sus sandeces.
Como no tenías argumentos sólidos para refutar lo que estaba diciendo, basándose en datos que cualquier conocedor honesto de las relaciones entre Marruecos y España conoce, has recurrido a la técnica de interrumpirla e impedir que terminara de exponer sus argumentos. Adoptaste la misma táctica conmigo hace un par de años en un programa de France 24.
Es la táctica de quien no sabe nada más allá de su propaganda y de sus argumentarios prefabricados. En cuanto a la señora Beatriz, ella no es una usurpadora ni una propagandista desprovista de cualquier rigor profesional. Es una universitaria reconocida por su experiencia y conocimiento de las relaciones entre Marruecos y España. Sin la existencia de las redes sociales, que otorgan una notoriedad ficticia a personas de tu calaña, ni en tus sueños podrías compartir mesa con personas como la señora Beatriz. @Bmesacope@Lahcenhaddad
Hablar de un territorio africano bajo soberanía de un Estado europeo no puede separarse de la historia poscolonial del continente.
Durante siglos hubo territorios africanos británicos, franceses, belgas, alemanes, portugueses o españoles. La descolonización consistió precisamente en cuestionar esa geografía política.
Por eso la frase de Pérez Royo es importante: “la población sí, pero el territorio, no”.
No cuestiona la identidad de quienes viven allí. Obliga a plantear otra pregunta: ¿cómo se interpreta, en el siglo XXI y desde una perspectiva poscolonial, la permanencia de soberanía europea sobre territorio africano?
Un recordatorio histórico particularmente importante: cuando la soberanía española sobre Canarias fue cuestionada por un movimiento separatista apoyado por Argelia, Marruecos no optó por la ambigüedad. Apoyó a España y su soberanía sobre el archipiélago.
Conviene recordarlo hoy, porque demuestra hasta qué punto resulta artificial presentar a Marruecos como portador de un proyecto expansionista que incluiría Canarias. La historia real suele ser bastante más compleja que los relatos construidos sobre la amenaza marroquí.
Gracias, Hasnae. Ahí está una de las cuestiones centrales: mientras el conflicto siga siendo útil dentro de determinados cálculos estratégicos regionales, quienes pagan el precio son las poblaciones.
La prioridad debería ser precisamente la contraria: sacar a los saharauis de una lógica de bloqueo permanente y ofrecerles una perspectiva real de estabilidad, derechos, movilidad y desarrollo.
@Lahcenhaddad Resolver el problema va en contra de los intereses de Argelia. Los Sahraouis tienen hoy una oportunidad perfecta de formar parte del progreso en la región o seguir siendo rehenes de los intereses geoestratégicos de Argelia.
@Lahcenhaddad El odio y los prejuicios les nubla la mente. Muchos Españoles piensan que Tinduf está en Marruecos, que es quien mantiene la gente viviendo allí sin derechos. Intentas explicarles que Marruecos es el primero en denunciar lo que pasa en estos campamentos y nadie te cree.
@Lahcenhaddad Hemos tenido que llegar a este debate tan absurdo para legitimar la colonización de Ceuta: desde cuando existe Marruecos! Supuestos historiadores afirmando que Marruecos no ha existido hasta el año 1957. Entonces yo seré hija de Griegos o a saber!
SPAIN EXPLAINED 🇪🇸
¿Cuándo nació España?
¿En 1492, con la unificación y el final de la Reconquista?
¿En 1812, con la Constitución de Cádiz?
¿O en 1978, con la actual democracia constitucional?
La respuesta depende de qué entendamos por “España”:
monarquía, Estado, nación o democracia.
Una posición jurídicamente comprensible: no se puede autorizar el traslado de cadáveres no identificados sin identificación, coordinación y acuerdo entre las autoridades competentes.
Ante una tragedia de esta magnitud, la prioridad debe ser doble: identificar a las víctimas y garantizar a cada fallecido un trato digno, transparente y conforme a derecho.
@Lahcenhaddad@labanderaes Hace años que la mayoría de llegadas en patera a Baleares es de Argelinos. Pero como la sociedad española llama “moro” a cualquiera que viene del norte de África, la palabra Argelino no existe en su vocabulario. Y al final lo achacan como no a Marruecos.
MIGRATION | RESPONSABILITÉ PARTAGÉE
Le Maroc doit assumer sa frontière.
L’Europe doit assumer sa politique migratoire.
La coopération migratoire ne peut pas consister à transformer le Maroc en garde-frontière de l’Europe.
Prévention, lutte contre les passeurs, secours et retours : oui. Mais aussi mobilité légale, emploi, formation et action sur les causes des départs.
Mon analyse sur 2M.
Una lección de historia a un descarado
No te reprocho que hayas proferido semejante cantidad de sandeces. Estás en tu derecho de hacerlo. Lo que sí me reprocho a mí mismo es haber malgastado un tiempo más que precioso debatiendo con una persona como tú, creyendo que podía encontrar en tus argumentos algún atisbo de razón y rigor.
Pero los disparates que has vertido sobre el Sáhara -cuya resolución, te recuerdo, está encomendada al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y se enmarca en las resoluciones adoptadas por este órgano, incluida la Resolución 2797- demuestran hasta qué punto resulta estéril continuar este debate. Estamos hablando, además, de un diferendo heredado de un legado colonial español desastroso cuyas consecuencias siguen proyectándose hasta nuestros días.
Tienes, además, la monumental desfachatez de hablar del Rif y de reclamar su «independencia». Me produjo bastante gracia escucharte hablar del Rif cuando ni siquiera eras capaz de pronunciar correctamente su nombre.
Y ya que mencionas el Rif, pareces haber olvidado - como tantos tardofranquistas de tu calaña- el uso de armas químicas por parte de España durante la guerra del Rif contra esa misma región que ahora pretendes «liberar» de Marruecos. Se trata de un episodio histórico de enorme gravedad, ampliamente estudiado, documentado y denunciado por historiadores de distintos países.
Además, tienes el descaro de afirmar, sin aportar fundamento ni documentación histórica alguna, que Marruecos utilizó napalm contra los rifeños en 1958 y contra los saharauis. Son afirmaciones que no tienen respaldo en fuentes e investigaciones históricas sólidas.
Mientras tanto, existe una amplia bibliografía histórica que documenta el uso de armas químicas por parte de España durante la Guerra del Rif, así como las brutales prácticas de guerra empleadas durante aquella contienda, incluida la política de tierra quemada. Esa es precisamente la diferencia entre una acusación que exige ser demostrada documentalmente y unos hechos que han sido objeto de numerosas investigaciones históricas.
Padeces, como una parte de los españoles - no todos, gracias a Dios, porque conozco a muchísimos que respetan profundamente a Marruecos- una suerte de síndrome de la imagen eespejo: buena parte de los males y perversidades que atribuyes a Marruecos son, en realidad, una proyección de capítulos particularmente oscuros de la propia historia de España. Una historia marcada durante siglos por la violencia colonial en América Latina, por las campañas coloniales desarrolladas en Marruecos y por la experiencia colonial en Guinea Ecuatorial, sin olvidar la dictadura franquista que dominó España durante buena parte del siglo XX.
Nada de esto significa que Marruecos esté por encima de la crítica ni que su historia y sus políticas no puedan ser sometidas a un examen riguroso. Naturalmente que pueden y deben serlo. Pero una crítica intelectualmente seria exige aplicar el mismo rasero histórico y moral a todos. Resulta difícil erigirse en juez de la historia ajena mientras se omiten, minimizan o relativizan sistemáticamente los episodios más incómodos de la propia.
Y hablas de la cuestión de Ceuta y Melilla y sostienes, como buena parte de los analistas españoles, que siempre han sido españolas. Tienes todo el derecho a hacerlo. Pero que tengas derecho a tergiversar los hechos históricos no significa que tengas razón ni que tus afirmaciones encuentren respaldo en la realidad histórica.
Te voy a dar una pequeña lección de historia en toda regla que difícilmente encontrarás en los manuales escolares con los que pareces haber construido tu relato. Si Ceuta y Melilla han sido «españolas desde siempre», conviene recordar algunos episodios bastante reveladores.
En 1801, España contempló la cesión de los llamados Presidios Menores - Melilla, el Peñón de Vélez de la Gomera y Alhucemas- a cambio de determinadas ventajas económicas, entre ellas la posibilidad de extraer de Marruecos un millón de fanegas libres de derechos. Esto no es fruto de mi imaginación: lo recogen historiadores como Jerónimo Bécker.
En 1811, el Consejo de Regencia planteó ante las Cortes de Cádiz la cuestión de si Ceuta y Melilla formaban parte propiamente del territorio español. La conclusión fue que no, llegándose incluso a recomendar su restitución a Marruecos. Poco después, durante el Trienio Liberal, las Cortes elaboraron un plan para abandonar las Plazas Menores a cambio de ampliar la extensión territorial de Ceuta.
El proyecto acabó frustrándose ante la intervención de Gran Bretaña, que planteó una propuesta alternativa para incorporar esos territorios a sus propios dominios. No voy a enumerar aquí los demás ejemplos existentes, porque hacerlo exigiría muchas páginas, pero estos bastan para poner en perspectiva la afirmación de que aquellas plazas eran consideradas «territorio español» exactamente en los mismos términos que las ciudades peninsulares.
Que sigas intentando difundir un relato favorable a la españolidad histórica de ambos enclaves no borrará su pasado colonial ni alterará otro hecho fundamental: su extensión territorial actual no corresponde a la que tenían cuando Ceuta fue conquistada por Portugal en 1415 y Melilla ocupada por España en 1497. Durante siglos, y hasta bien entrado el siglo XIX, ambos enclaves tuvieron fundamentalmente un carácter de plazas fortificadas, con una profundidad territorial continental inexistente. Por mucho que intentes retorcer la historia, los hechos históricos son tercos.
Ceuta y Melilla son un legado de una época de expansión colonial europea en la que potencias como España imponían a países como Marruecos, que atravesaba un periodo de creciente debilidad durante el siglo XIX, tratados profundamente inicuos que comportaban importantes concesiones territoriales. Lo que buena parte del debate mediático y académico español omite, por conveniencia política, es que la configuración territorial actual de ambos enclaves fue sustancialmente determinada por los acuerdos hispano-marroquíes de 1859-1860.
Estos acuerdos fueron impuestos a Marruecos en un contexto de coerción militar, durante y después de la devastadora guerra hispano-marroquí de 1859-1860. Tras la ocupación de Tetuán, Marruecos tuvo que aceptar importantes concesiones territoriales en beneficio de España y pagar una indemnización de guerra de 400 millones de reales, quedando la evacuación española de Tetuán vinculada al cumplimiento de esas obligaciones. Esta historia documentada es bastante más compleja que la cómoda afirmación de que Ceuta y Melilla simplemente «siempre han sido españolas». @Lahcenhaddad@Pirana_dusahara@el_pais@elmundoes@AzizDaouda
Luis, antes de concluir que Marruecos «se niega a enterrar a sus muertos», habría que aclarar tres cosas:
¿Están identificados los 80 fallecidos?
¿Cuántos son realmente ciudadanos marroquíes?
¿Existe una solicitud formal de repatriación de cuerpos ya identificados y una negativa oficial de Marruecos?
Si existe esa negativa documentada, debe hacerse pública.
En un asunto tan doloroso, primero los hechos y después las conclusiones.
Primero, habría que decirle a esta «historiadora» que vuelva a tomar clases de historia. Marruecos recuperó su independencia el 2 de marzo de 1956. Y repito: la recuperó. Proferir semejante disparate revela la falta de rigor histórico y analítico que impera en determinados sectores de las élites españolas.
Lo que resulta aún más irónico es que algunos españoles sostengan que Marruecos «fue creado en 1956» y, acto seguido, reconozcan que ese mismo Marruecos que supuestamente «nació» en 1956 firmó con España, mucho antes de esa fecha, tratados, acuerdos y convenios en 1767, 1780, 1799, 1845, 1859 y 1860. Varios de esos instrumentos regulaban cuestiones relativas a Ceuta y Melilla, entre ellas el usufructo de terrenos exteriores situados en territorio marroquí para proporcionar espacio adicional a ambos enclaves y permitir el pastoreo de ganado. Otros acuerdos, como los alcanzados en 1859 en relación con Melilla y en 1860 respecto de Ceuta, modificaron o ampliaron considerablemente el espacio territorial bajo control español. Como consecuencia de esos procesos, Ceuta y Melilla experimentaron una importante expansión de la superficie que ocupaban originalmente, cuyos efectos territoriales perduran hasta nuestros días.
Ni siquiera voy a detenerme en el hecho de que Marruecos existía como entidad política soberana mucho antes de la configuración del Estado español moderno tras la caída de Granada. Es un hecho histórico sobradamente conocido. Me limitaré a recordar a esta señora y a la COPE algo mucho más concreto: España fue una de las potencias participantes en la Conferencia de Algeciras de 1906.
El Acta General de Algeciras estableció expresamente como principios fundamentales la soberanía del sultán y la integridad de sus Estados. La fórmula recogida en el propio texto era inequívoca: «la soberanía de Su Majestad el Sultán, la integridad de sus Estados y la libertad económica sin desigualdad alguna». España fue, junto con Francia, una de las potencias que posteriormente impusieron sendos protectorados sobre territorio marroquí, alterando profundamente el marco de soberanía e integridad territorial que el Acta de Algeciras había proclamado pocos años antes.
Una cuestión fundamental que suelen olvidar quienes formulan semejantes afirmaciones es que, durante todo el período de los protectorados francés y español, Marruecos no perdió, desde el punto de vista jurídico, su condición de Estado, es decir que Estado marroquí no dejó de existir. El establecimiento del Protectorado no supuso la desaparición del Estado marroquí ni su transformación formal en una colonia.
Aunque Francia ejercía de facto amplísimas competencias sobre la administración y la conducción de los asuntos públicos marroquíes en la zona bajo su Protectorado, el sultán continuó siendo jurídicamente el jefe del Estado marroquí y conservó su condición de Comendador de los Creyentes.
Las instituciones del Majzén tampoco fueron formalmente abolidas. El sistema del Protectorado se articuló precisamente mediante la superposición de una administración tutelar francesa a unas estructuras estatales marroquíes que, jurídicamente, continuaban existiendo.
Decir que Marruecos “no existía” antes de 1957 no es historia: es ignorarla.
El Estado marroquí existía siglos antes del protectorado, bajo dinastías sucesivas y con continuidad política, diplomática y territorial reconocible.
Y sobre Ceuta y Melilla: afirmar que “jamás fueron marroquíes” también borra siglos de historia anterior a la ocupación española y la propia evolución de sus límites.
Se puede defender una posición política. Pero no reescribir la historia.