La gota que derramó el vaso no es el enojo, es el cansancio, porque cuando uno se cansa la mentalidad cambia, no avisas, no persigues, no ruegas, no esperas, no corres, no te interesa más, sólo cierras el libro, apagas la luz, bajas el telón y punto final.
me impresiona la rapidez con la q paso de querer comerme el mundo de todas las formas posibles a querer pudrirme y descomponerme en una cama por el resto de la eternidad
Hoy volví a llorar por las cosas que me están tocando vivir, volví a llorar por las decepciones que tengo, volví a llorar por aquellas cosas que no puedo cambiar, volví a llorar para desahogarme y seguir siendo la "yo puedo sola".
Cuando lloro por el estrés o ansiedad y se convierte en llanto por mi familia, lloro por cosas que no puedo arreglar, por no saber si estoy haciendo las cosas bien, por todo lo que pasa en mi vida.