Hay una profunda tristeza en darte cuenta de que estabas amando a alguien que nunca te amó de verdad, en cambio disfrutaban de tu presencia, de tu lealtad, de tu cuerpo, de tu consuelo, pero nunca cargaron con tu corazón con el mismo cuidado con el que tú cargaste el suyo.
no solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, t hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y vos las utilizaste