Mucha gente interpreta el plan de cerrar 18 cuadras en Cartago como prueba de que Laura Fernández y Rodrigo Chaves “le tienen miedo a la gente”. No es así. Es peor: lo hacen para proyectar fuerza.
Lo de Cartago y las escoltas desproporcionadas en las que se desplazan –de hasta 20 vehículos– forman parte de una puesta en escena: hacer que el poder se vea, se escuche y obligue a todos a apartarse.
No es miedo a la gente. Es una estrategia para intimidarla, hacerle sentir quién manda y acostumbrarla a agachar la cabeza. No podemos permitirlo.
Felipe Arrieta, director de La Teja:
"Decir que Vargas fue separado para que pudiera solucionar la situación con su club y que Madrigal quedó fuera por pasarse de cuarto es mentira, y no se vale engañar así y luego exigir que el fútbol se profesionalice". https://t.co/v0K4Xk3n9u