Las cosas claras:
-La manada no son “buenos chicos” … son VIOLADORES
-Dani Alves no es víctima … es un VIOLADOR
-“El Yoyas” no es un pobre hombre … es un CRUEL MALTRATADOR
Y aquellos que dan voz, defienden y blanquean a los verdugos … son CÓMPLICES.
📺Es muy posible que Pablo Motos haya hecho muchas llamadas de teléfono tras ver esta genial parodia.
Es tal cual 😂😂😂😂, pero no le deis RT, que le hace daño en el ego al ser de luz de @El_Hormiguero 👇🏻
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@PenarandaComun
"Quiero volver a casa"
Les dice a los médicos este niño palestino, herido y rescatado de los ataques israelíes de anoche en Gaza.
¿Ves el terror en sus ojos?
Pues imaginad que son vuestros, hermanos, hijos o nietos. O simplemente niños inocentes.
#Gazagenocide#Gaza_under_attack
Fadi Abu Salah, héroe palestino al que primero los sionistas le quitaron sus tierras, luego bombardearon su casa de Gaza en 2008 mutilandole sus piernas y al final, en 2018, un francotirador sionista le asesinó con una bala explosiva en el pecho.
La imagen de Fadi Abu Salah, un palestino de 29 años nacido en Gaza, en silla de ruedas y sin piernas, que lanzaba piedras con una honda improvisada contra las fuerzas sionistas en la Franja de Gaza, recorrió el mundo entero como muestra de coraje del pueblo palestino.
Dos días después de esa foto mundialmente conocida, a modo de venganza por haber sido conocido, Salah fue asesinado a tiros por los sionistas, recibiendo un disparo mortal en el pecho durante una protesta contra la apertura de la embajada estadounidense en Jerusalén.
Su imagen pasó a ser la historia de un martir eterno de la resistencia palestina.
Un niño palestino de 13 años es atado con cuerdas a las rejas de un vehiculo blindado, siendo utilizado como un escudo humano por las fuerzas de ocupación sionistas, que querian evitar que la Resistencia les disparase. (2009)
Los mismos que están todo el dia hablando de escudos humanos, no te contarán que los que de verdad usan escudos humanos, es el apartheid sionista.
Una de las historias de la semana es la muerte de una madre migrante y su hija en el desierto que divide Libia de Túnez.
Las dos, antes de morir, habían dejado atrás al padre moribundo en el desierto. "Les pedí que se fueran y me dejaran porque si se quedaban, morirían conmigo", contó él.
La historia trágica y dolorosa estruja el corazón como pocas.
@RefugeesinLibya habló con Mbengue Nyimbilo Crepin, conocido como Pato. Él era la pareja de Matyla Dosso, apodada Fati, y padre de la niña Marie, que aparecieron muertas en el desierto después de ser tiradas allí, sin agua ni comida, por la policía tunecina.
Desde hace tres semanas, la policía fronteriza de Túnez deja a la intemperie a las personas migrantes que intentan cruzar hacia el país desde Libia. Se estima que el número supera los mil. Quince de ellos han muerto en la travesía por el desierto. Entre ellos, Matyla y su hija Marie.
Pato cuenta que conoció a Matyla en un campamento en Qarabulli, Libia, cuando ambos se preparaban para pasar a Europa en 2016. Él había escapado de los combates entre la guerrilla y el Ejército de Camerún en Buea, su pueblo. Ella de la pésima situación económica en la localidad Touba, en el oeste de Costa de Marfil.
Un año después, Matyla quedó embarazada de Marie cuando intentaron, por primera vez, atravesar el Mediterráneo hacia Europa. De inmediato, su barcaza fue devuelta a Libia por la Guardia Costera del país, financiada por un programa de la Unión Europea, y quedaron detenidos en la cárcel de Bani-Walid.
Tres veces más lo intentaron, y tres veces más fueron apresados en cárceles libias entre 2016 y 2023.
Por esto, Pato y Matyla decidieron atravesar la frontera libia con Túnez para que su hija pudiera comenzar la escuela y una nueva vida. El 13 de julio iniciaron el periplo con tres hombres y una mujer. La policía fronteriza los recibió con violencia y malos tratos, según Pato.
"La policía nos atrapó y nos golpeó con armas, enviándonos de regreso al desierto. Nos quedamos allí todo el día y el viernes por la noche volvimos a intentarlo pero, esta vez, lo conseguimos. El sábado por la mañana ya estábamos en Ben Gardane, Zarzis. Estábamos buscando un lugar donde pudiéramos tomar agua y ahí fue donde la policía nos interceptó a mi esposa, a mi hija y a mí”, afirma Pato.
La familia fue traslada a otro centro policial donde, de nuevo, los golpearon y maltrataron hasta que el domingo los arrojaron otra vez en el desierto, sin agua ni comida, junto a otras treinta personas. Caminaron una hora hasta que Pato se desmayó en el suelo. "Mi esposa y mi hija comenzaron a llorar. Les pedí que se fueran y me dejaran porque si se quedaban, morirían conmigo, así que lo mejor era alcanzar a los demás y entrar en Libia. Se fueron, dejándome tirado en el desierto. Ya no tenía fuerzas y sabía que moriría allí porque apenas podía respirar”.
Por la noche, tres migrantes sudaneses encontraron desmayado a Pato y lo socorrieron. Le dieron agua y ayudaron a que regresara a Libia con la esperanza de que allí estuvieran su pareja y su hija después de la travesía. Pero, a los pocos días, la foto de ellas, tiradas sin vida en el desierto, lo sorprendió.
"Cuando me mostraron las fotos reconocí su ropa y sus cuerpos. Es exactamente la misma posición en la que dormían en la cama. Lo que más me duele es que pensaron que moriría por el estado en el que me dejaron".
Pato ahora quiere saber donde están sus cuerpos para repatriarlos a Costa de Marfil. "No tengo idea de dónde los ponen, hablan de la morgue, pero nunca escuché que los libios pusieran los cuerpos en la morgue".
La historia es un retrato de lo que pasan las personas migrantes vaciadas de derechos.
“Queremos crear oportunidades laborales para que las personas se queden en nuestra ciudad”
La falta de empresas obliga a las personas a tener que abandonar sus pueblos
“Vemos en el teletrabajo una oportunidad para atraer gente”
“Lucharemos por la mejora de servicios públicos”