Desde Francia 98, surgió el sueño de asistir a un mundial. Los sueños se cumplen y hoy me toca vivirlo. Mi yo pequeño, ese niño que lo soñó, llora de felicidad.
Hoy solo me llevé recuerdos, experiencias y buenas charlas con personas; irónicamente, ninguna de ellos tiene que ver con el trabajo. Por eso en esta reflexión, creo que los lugares no son eternos, pero si las buenas platicas y experiencias, las amistades y el cariño.
Hoy dejé un trabajo de en el que estuve 12 años, y las cosas que tuve durante ese tiempo, cupieron en una caja de zapatos. Impresionante como nos aferramos a los lugares, pensando que tenemos todo, pero cuando nos vamos, solo nos llevamos unas cuentas cosas.