la forma en la que tengo de alejarme de la gente es probablemente una de las partes más horribles de mi, realmente podría amarte hasta la muerte y aún así no volver a hablarte nunca más
Hoy en el silencio del sábado santo, aprendamos a esperar no desde la certeza si no desde el amor; contra toda esperanza, cuando el dolor pesa y la promesa parece lejana. María no ve, no entiende, pero confía, su corazón firme, porque incluso en el silencio, Dios ya está obrando.