@EliasSandoval96 Gran tema, entender que requerirías una medición continua para una variable que es dinámica, que los modelos que se plantean al pie de cama no lo son, que tendrán por lo tanto un gran sesgo del valor real, pero que como aproximación ofrecen información que podría resultar útil.
Mucho del examen físico que seguimos enseñando en 2025 es historia de la medicina, no medicina basada en evidencia.
Si abrimos Rational Evidence-Based Physical Diagnosis de Steven McGee, el mensaje es contundente:
✅ Solo una minoría de las maniobras clásicas tiene valor diagnóstico real.
❌ La mayoría persisten por inercia, tradición o romanticismo clínico.
McGee analiza cada signo con sensibilidad, especificidad y likelihood ratios.
Cuando ves los números, la ilusión se rompe:
•Auscultar “por si acaso” consolidaciones → pobre sensibilidad.
•Percusión para tamaño hepático → inútil.
•Maniobras abdominales “clásicas” (psoas, obturador, Murphy) → rendimiento mediocre o inconsistente.
•Estertores como criterio de neumonía → sensibilidad limitada, enorme variabilidad interobservador.
En contraste, unas pocas maniobras sí tienen poder diagnóstico medible:
•Taquipnea como predictor de neumonía.
•Egofonía para consolidación.
•Percusión + disminución del murmullo para derrame pleural.
•JVP y edema en falla cardiaca.
El problema no es la exploración física.
El problema es creer que todas las maniobras valen lo mismo.
McGee deja claro algo esencial:
El examen físico moderno debe ser selectivo, no ritual.
Debemos usar solo las maniobras que realmente modifican la probabilidad diagnóstica. El resto es ruido clínico.
Además, el libro insiste en el punto que muchos colegas olvidan:
��� La probabilidad pretest es más importante que cualquier signo.
👉 Un LR alto modifica, pero nunca sustituye el razonamiento clínico.
👉 Auscultar sin contexto epidemiológico o fisiopatológico es diagnosticar a ciegas.
Y aquí es donde la conversación se vuelve incómoda.
Una buena parte del examen físico que algunos defienden con fervor simplemente no funciona.
Lo demostramos con datos, no con nostalgia.
La medicina no avanzó venerando ritos:
avanzó midiendo, comparando, eliminando lo ineficaz y adoptando lo que aporta valor.
¿Significa abandonar la exploración física?
Al contrario.
Significa depurarla.
Significa dejar de enseñar 40 maniobras inútiles para enseñar 10 que sí sirven, con sus verdaderos likelihood ratios y limitaciones.
Significa dejar atrás la mística de “así me enseñaron” y movernos hacia “esto sí funciona”.
Y significa aceptar que, en muchos escenarios, la semiología clásica quedó rebasada por herramientas objetivas:
ultrasonido pulmonar, mediciones cuantitativas, escalas clínicas validadas.
La conclusión del libro —y la mía— es simple:
No hacer más.
Hacer lo que sirve.
La exploración física no muere.
Evoluciona.
Y la evidencia es la brújula, no la tradición.
@XCristianMoreno fui a la agencia a verlos minis eléctricos y me ofrecieron uno nuevo 2023 que les quedó a buen precio. Qué opinas ? Buena compra? La autonomía es suficiente para mi