Me parece muy bien que seas una persona de convicciones. Que hayas sido de izquierdas toda la vida, vale. Que seas socialista de corazón, perfecto.
Pero también hay que tener ética y unos principios. Si ves que este Gobierno miente, que roba, que está más preocupado por protegerse a sí mismo que por proteger a su país, ¿no llega un momento en el que, por muy socialista que seas, tienes que decir: basta?
Admiro profundamente a quienes han hecho de la amabilidad una forma de vida y no una estrategia para conseguir algo a cambio. A quienes ayudan sin calcular, tratan bien sin conveniencia y dejan un poco de luz por donde pasan. Ese tipo de bondad siempre se nota.