Hernán Cortés, conquistador de tierras, rompedor de alianzas y tuitero con más suerte que brújula, ese soy yo. Un gusto narrarles mis aventuras, mis panas del Nuevo Mundo 🗺️🍻.
Así culminó mi empresa. Había conquistado un imperio, pero también comprendí que había cambiado para siempre el destino de dos mundos: el de los que llegamos del mar y el de aquellos que nos esperaban en la tierra del sol.#historiaextremadura
La última fase fue la reconquista y caída de Tenochtitlán. Con refuerzos, fortalecí las alianzas con los pueblos indígenas enemigos de los mexicas y situé la ciudad durante meses. El hambre y enfermedades debilitaron a nuestros enemigos. Finalmente, el 13 de agosto de 1521,cayó.
Desembarcamos en las playas de lo que luego sería Veracruz. Allí fundé la villa, en nombre del rey de España, y tomé una decisión que selló nuestro destino: mandé hundir las naves, para que nadie pensara en volver atrás.#historiaextremadura
La tercera fase fue la ruptura y la guerra abierta. Cuando los mexicas se rebelaron, la situación se tornó sangrienta. Tuvimos que huir de la ciudad en aquella noche amarga que llamamos la Noche Triste. Muchos de mis hombres murieron,y por un momento creí que todo estaba perdido.
Moctezuma me recibió con respeto y curiosidad, como si viera en mí a un enviado divino. Durante un tiempo convivimos en aparente paz, pero la tensión crecía día a día.#historiaextremadura
La segunda fase es la entrada a Tenochtitlán. Estamos en noviembre de 1519 y estoy llegando a esta ciudad maravillosa, construida sobre el agua. Es más grande y rica de lo que jamás habría imaginado.#historiaextremadura
Desde Veracruz avancé hacia el interior, conociendo pueblos y buscando aliados. Los totonacas fueron los primeros en unirse a mí, cansados del dominio mexica. Poco después, en Tlaxcala, tras duros combates, logré ganarme su confianza. #historiaextremadura
Sin embargo, mi determinación era firme, y mi fe en Dios y en el rey de España me impulsaban a seguir adelante.
La primera fase fue la de alianzas y reconocimiento.#historiaextremadura
Cuando emprendí la conquista del Imperio azteca, supe desde el principio que no sería una empresa sencilla. Aquellas tierras estaban dominadas por un poder inmenso, el de Moctezuma, señor de Tenochtitlán.#historiaextremadura
Al final, aquella tierra no era solo un destino, sino el inicio de una empresa mucho mayor. Habíamos soportado tempestades, enfermedades y el miedo constante a lo desconocido, pero al fin estábamos allí, frente a un continente lleno de vida y riqueza.#historiaextremadura
Pronto tuve contacto con los pueblos indígenas; algunos fueron aliados, otros enemigos. Escuché hablar de una gran ciudad, Tenochtitlán, levantada sobre el agua y gobernada por un emperador llamado Moctezuma. Aquella historia encendió mi espíritu de conquista.
Después de una larga travesía por el Atlántico, llegué a la isla Española, en el Nuevo Mundo. Todo era diferente a lo que conocía: el clima, la gente y la naturaleza. Aquellas tierras parecían llenas de oportunidades.#historiaextremadura
Finalmente, en el año 1504, cuando tenía diecinueve años, conseguí embarcarme rumbo a la isla Española, en el Nuevo Mundo. Dejé atrás mi juventud en Extremadura, con la esperanza de encontrar en aquellas tierras la oportunidad de alcanzar la gloria.#historiaextremadura
Cuando tenía catorce años, mis padres me enviaron a estudiar a la Universidad de Salamanca para aprender leyes. Sin embargo, la vida de estudiante no me llenaba. Yo soñaba con aventuras, con descubrir nuevos lugares y ganar fama y fortuna. Deje de estudiar y regresé a mi pueblo
Mi familia no era rica, pero pertenecía a la pequeña nobleza. Mi padre se llamaba Martín Cortés y mi madre, Catalina Pizarro. Desde niño fui curioso y con muchas ganas de aprender y de hacer grandes cosas.