Ay días difíciles, que la tristeza y culpa llegan sin avisar. Hoy me levanté así, (lo disimulo bien), de eso se trata. Y todo cambió cuando llegue al curso y al taller, me di cuenta que los chicos son mi cable a tierra, sin que ellos lo sepan me ayudan a salir adelante.
siempre cuido mis acciones para no hacer sentir mal a las personas, hasta que me di cuenta de que a los demás no les importa si sus acciones me lastiman. y entendí que la empatía también necesita conciencia y límites.
Hay dolores que no hacen ruido, no tiran a una persona al suelo, no se notan en la cara, pero van caminando por dentro mientras sigues trabajando, sonriendo, respondiendo mensajes y haciendo como si nada estuviera pasando.