Algo que me encanta de estas Finales es que, pase lo que pase, ganó la NBA.
Imagínate que los Knicks levanten el campeonato. Después de décadas enteras sin ver un anillo en New York, el Madison Square Garden de vuelta en la cima, la fanaticada más apasionada del deporte recibiendo por fin lo que tanto esperó. Sería historia pura.
Ahora imagínate a Victor Wembanyama y los Spurs ganando el título. Estaríamos viendo a un talento con potencial de GOAT empezar su legado con apenas 22 años. ¿Campeonato, FMVP y DPOY a esa edad? En la NBA actual, donde todo es mucho más competitivo, eso sería una locura absoluta.
Sea cual sea el resultado, ganó el baloncesto. Ganamos nosotros.
En la época del aura y la canchereada, el monstruo de 2 metros y 24 centímetros llora como nene chico después de ganar una Final de Conferencia, donde jugó a un nivel impresionante. Victor Wembanyama es el futuro y siento mucha pena por quien se lo pierda.
“Pero claro, a nosotros tampoco se nos ocurriría tener a sueldo al vicepresidente de los árbitros o recurrir a favores políticos para inscribir a jugadores”