Los ingleses, desorientados, sin entender cómo el grito de la gente tapaba su himno.
Los jugadores y Scaloni sintiendo el nuestro con el alma, sabiendo todo lo que se jugaban.
Desde ese instante, era imposible perder.
Les va a doler toda la vida que Enzo Fernández con 20 años entró a la cancha en una Copa del Mundo y le pegó un voleo en el orto tan fuerte al muerto de Paredes que nunca más volvió a salir del banco de suplentes.