En un cigarrillo: nuestras manos se esclavizan, nuestros labios se callan, nuestros pulmones gritan, nuestro cerebro miente y nuestros ojos se cierran. Solo para que un cigarrillo hable, todos nuestros órganos callan.
Los vicios no se derrotan se domestican. Se lucha contra los impulsos, los deseos y los hábitos, pero el cuerpo es realmente frágil cuando entiende que nunca podrá derrotarlos. Algunas almas con buena digestión lo aceptarán, otras, tarde o temprano vomitarán mientras lo aceptan.
Quisiera que mis días no se desboronaran en la memoria, o de todo lo que se pierda, nunca se nublen mis dias cuando amanezco en tus ojos, cuando me hundo profundamente en tu piel al refugiarme en tus abrazos, para acariciar con inmensado deseo tu imagen durante el día.
Me entregó a las estrellas de tus senos, mientras recorro con saciedad el mar de tus muslos, aferrado a tu cintura desnuda entre los gemidos de la boda de tus labios.
Melissa Valencia
Recordé el día en que mis labios nunca se olvidaron de tu piel: fijé con fuerza tu cintura en la pared cuando tus ojos cerrados con la frente hacia el cielo sentían el flujo de tu sangre arder. Busqué la fórmula de llegar con mis labios a tu boca mientras te recorría el cuello.