Estoy jodido, la verdad. La expulsión del Congreso y, por tanto, de mi trabajo es solo el primer paso de una campaña que busca mi muerte civil, quitarme de en medio porque molesto. Primero te asfixian económicamente, te difaman en sus medios y televisiones, te fríen a denuncias masivas condenándote a un calvario judicial y después te borran del mapa. Han logrado que no vuelvas a abrir la boca. Y, lo peor, es la falta de respaldo, de compañerismo de todos los medios de comunicación y periodistas por muy libres que se presenten y la falta total de apoyo de los partidos políticos que están al otro lado y, que en un futuro, serán apuñados por la izquierda a la que tanto respetan. En definitiva, amigos, estamos solos en esta guerra y lo cierto es que se avecinan tiempos muy oscuros. Ojalá poder ser más optimista pero hoy no lo puedo ser.
De calentar el ambiente sabes mucho. Es de lo que vives. Ahora pides ayuda a ese gobierno al que te pasas la vida insultando y descalificando. Si hay una mamarracha en España, esa eres tú.