Hace solo TRES años, el Djokovic-Tsitsipas era un duelo que se veía en finales de Grand Slam o de M1000.
Ahora, lo tenemos en una segunda ronda de Wimbledon, en pleno 2026.
Pero no porque Nole, a sus 39 años, ya haya bajado mucho el nivel, sino porque el griego se ha venido abajo.
Si nos dicen hace tres años que en 2026 el favorito absoluto entre ellos dos iba a ser Novak y que el griego estuviera más cerca de salir del Top 100 que del Top 10, probablemente no nos lo hubiéramos creído.