Según Nietzsche, cuanto más piensas, más sufres, porque cuanto más profundos se vuelven tus pensamientos, más ilusiones destruyes. Empiezas a ver que la mayoría no busca la verdad, sino comodidad: creer en lo que les da seguridad, no en lo que realmente tiene sentido. Y una vez que lo ves, no puedes dejar de notarlo. La moral se vuelve una aventura, el propósito empieza a sentirse como una actuación y la felicidad, solo otra máscara para olvidar lo perdidos que estamos. Ese es el precio de pensar demasiado profundo: entiendes todo, pero no conectas nada. O como dice Tony Royce: si te metes demasiado en tu cabeza, estás muerto. Y quizá por eso Nietzsche perdió la cordura… no porque estuviera equivocado, sino porque vio la verdad y no pudo volver a la ignorancia. Entonces dime: si la consciencia implica soledad, ¿aún querrías saber? ¿Qué tan consciente te gustaría volverte?
De repente, tienes 30 años.
Preparas tu café, te apresuras a ir al trabajo, llegas a casa alrededor de las 7 y estás demasiado cansado para hacer algo excepto comer, navegar por tu teléfono y desmayarte.
Luego te despiertas y lo haces todo de nuevo.
Y cuando llega el viernes, quizá sales, o quizá simplemente estás demasiado cansado. Entonces, de repente, te golpea.
¿Cómo pasó todo tan rápido?
Ni siquiera te sientes de 30 años.
Todavía te sientes como ese chico de 20 años que pensaba que tenía todo el tiempo del mundo.
Pero de alguna manera, diez años simplemente desaparecieron. Y empiezas a extrañar el pasado. La sensación de ser joven, emocionado y despistado.
Pero luego te das cuenta de que un día también extrañarás esto.
Tener 25 años, estar confundido, estar cansado, pero aún así intentarlo.
Así que tal vez el truco sea reducir la velocidad un poco y realmente vivir este capítulo antes de que también se convierta en otro recuerdo.
La cuestión es que, tengas la edad que tengas, extrañarás estos días. A veces la vida se vuelve ajetreada y siempre es un buen momento para detenerse y disfrutar de las cosas buenas.
¡Elon lo dijo todo!
Instagram está diseñado a propósito para que todos parezcan más felices, más exitosos y más atractivos de lo que realmente son.
Haces scroll y te golpea el pensamiento:
«Todos están viviendo la vida de sus sueños… menos yo».
Pero detrás de esas fotos perfectas, muchos están secretamente deprimidos, ansiosos o simplemente fingiendo para obtener likes y validación.
El gran engaño de las redes sociales es hacerte creer que tu vida real es mediocre comparada con los mejores momentos editados de los demás.
Tu vida real, con sus imperfecciones, es la única que importa.
En Suiza un fontanero cobra 6.000€ y paga 25% de impuestos. En España cobra 1.500€ y paga 45%. Pero aquí tenemos sanidad 'gratis' con 6 meses de espera para una resonancia. Buen negocio.
Estamos viviendo una época muy peculiar, muchas personas viven paralizadas ahorrando para una vivienda que no van a poder comprar, mientras pierden su juventud que tampoco van a recuperar. En tierra de nadie, la presión no les deja disfrutar hoy, pero su ahorro tampoco les servirá mañana, porque al precio que está la vivienda necesitamos dos vidas para poder costearnos una.