Tal vez no estás fallando por falta de ganas, sino porque estás apuntando a lo que no era; y Dios no te va a reprochar los intentos perdidos, solo quiere volver a ser tu centro.
La misma escalera. Dos personas. Y ninguna ve lo que ve la otra.
No siempre discutimos por la verdad; a veces discutimos por el lugar desde donde la miramos.