“si te portas bien”. ahogó un sonido lastimero. con lo bonito y sensible que él era, tan frágil como una taza de porcelana fina.
al borde del llanto, además, después de un suceso tan feo. ¿cómo le cabía tanto odio a nikita en ese pecho?
———llévame a por esa
…
cuánta gente acumulándose de pronto… los observaba a todos con ojos propios de un cachorro curioso. a odd la saluda con entusiasmo, pues la vio por la zona… a jaeri, a quien no conoce aún, le regaló una sonrisa.
———de momento solo las galletas de hachi ———respondiendo a
…
como el aleteo de una mariposa.
———no he comido nada… temo por mi estómago si me meto algo en la boca ———como advertencia, sus tripas rugieron nuevamente———. ¿y tú? ¿quieres ir a picar algo?
oh, el exquisito placer de contemplar los frutos de su arduo trabajo: aquel rostro desfigurado en una mueca de puro desagrado.
una maliciosa sonrisa se curvó en la boca del canadiense, también a cámara lenta, mientras murmuraba un inconfundible “chúpamela” tan silencioso
…
sangre ———explicó, con voz temblorosa para avivar la llama del drama———, unas tres veces. bueno, a la tercera vomité porque la sangre se quedó coagulada en la vía y entonces…
mejor cerraba el pico, que los zapatos de nikita parecían caros.
«te podría dejar uno». la osadía del ucraniano provoca en dylan una mueca de molestia. ¿le estaba rechazando la muestra de amor tan hermosa que sería recibir un beso indirecto de sus labios?
se iba a llevar un pellizco. pues por joder, coge el invertido, ea.
———me sacaron
…
uy, ahora que se fijaba… qué atuendo tan sospechoso el que llevaba aquel, hasta entonces, desconocido.
¿sería un famoso, o un delincuente? sea como fuere, era la primera vez que el canadiense se cruzaba con él… y por delante llevaría siempre la educación.
———soy dylan,
…
olfateó el aire al sentirse atraído por un peculiar aroma a algo... quemado. sin poder evitarlo, se llevó una mano al estómago al sentir cómo este se revolvía.
con la otra, hizo el amago de un saludo a sus dos vecinos recién llegados a la pequeña reunión a la intemperie.
…
el humo del cigarrillo le hizo arrugar la nariz y a punto estuvo de cuestionarle al individuo, ahora sentado a su lado, que si era aquel el único lugar libre de toda la plaza para reposar sus posaderas.
envidia pura, por supuesto. a él solo le quedaba un mechero de playboy
…
y una caja de tabaco vacía.
sin embargo, bajo aquel ceño fruncido tan infantil, logró cruzar miradas con nikita. exhaló entonces un suspiro de hastío… antes de robarle la colilla para pegarle una calada.
———he sufrido un evento traumático… ———le muestra el brazo:
…
diente a alguien.
objetivo: una analítica. obstáculo: miedo a las agujas. resultado: vómito.
menuda mierda de día. que nadie lo tocara porque estaba de morros… aunque eso sí, con “demian” debajo del brazo para desestresarse en el primer banquito libre de la plaza.
la próxima vez que a algún pobre desgraciado se le ocurriera sugerirle una extracción de sangre mediante una vía, más les valía tener unas esposas a mano y el número de control de animales en marcación rápida… porque juraba por dios que si no terminaría hincándole el
…