Y como último acto de amor, te dejé ir.
No porque no te amara,
sino porque te amo tanto
que tu felicidad siempre será parte de la mía,
tu vida siempre tendrá un lugar en la mía
y tus sueños siempre vivirán un poco en los míos.
Te dejé ir,
pero nunca me despedí de tu corazón.
Porque yo no te quiero solo en mis recuerdos,
te quiero en mis días,
en mis años,
en todo lo que todavía nos queda por vivir.
Y si la vida me pregunta una y otra vez
a quién elegiría para compartirla,
mi respuesta siempre tendrá tu nombre.
Porque sé que esto no es para siempre.
Sé que algún día volveremos a encontrarnos,
y cuando ese día llegue,
no quiero volver a soltarte.
Quiero que entonces nos encontremos
con el mismo amor con el que alguna vez nos miramos,
pero con la certeza de que esta vez
es para quedarnos