En verdad no hace falta cuñi.
Tú mira, te llevas a tu hermana así como quien no quiere la cosa, me la das con un lazo.
Y te doy 10 millones. ¿Como lo ves?
—Le ha tomado por sorpresa el beso pero ha quedado contenta con ello.—
Es que me he esforzado en darte una sorpresa y sólo te burlas.
—Un último reclamo en actitud de juego sólo para molestarlo de vuelta.—