@elconfidencial No sé lo que es una WWE ni me importa, meteos las siglas por donde os quepan junto con la subordinación al imperio con términos anglosajones estúpidos
https://t.co/HH9PXcr6EK
El poder sin control dentro de la farsa democrática partidista es tiranía, igual que en una dictadura, la única diferencia es que en la farsa democrática aún te dejan opinar, aunque cada vez está más censurada la opinión contra el discurso dominante
Los corruptos o ineficaces rara vez son castigados electoralmente consistentemente. La lealtad partidista, la polarización, la desinformación y la aversión de los votantes a malas noticias sobre "su" partido reducen el castigo. La alternancia cambia las caras, no las prácticas.
La partitocracia y la inutilidad de las elecciones es la crítica política, especialmente en España, que defiende que el dominio de los partidos políticos sobre las instituciones instaura un sistema que captura la democracia representativa y fomenta la corrupción estructural
La partidocracia incentiva la corrupción, los partidos necesitan recursos, financiación opaca, etc. Expertos señalan que "la partidocracia genera la corrupción" al apropiarse de instituciones de control. Casos Gürtel, ERE, etc., ilustran cómo el sistema se alimenta a sí mismo
Las diferencias programáticas reales se difuminan; a menudo se vota por "el menos malo" o por inercia tribal. Estudios muestran que en contextos de alta corrupción, los votantes dan menos peso a la ideología y más a factores emocionales.
Los votantes eligen entre listas cerradas y controladas por aparatos partidistas.
Los elegidos responden más al partido (que controla carreras, financiación y castigos) que a los electores.
Se genera un "cartel de partidos" que se alternan o coaligan, manteniendo el statu quo.
Los partidos actúan como oligarquías que priorizan su supervivencia, financiación y cuotas de poder por encima del interés general. Críticos como Antonio García-Trevijano o analistas españoles lo ven como una degeneración de la democracia parlamentaria post-Segunda Guerra Mundial
En la partidocracia los partidos políticos monopolizan la nominación de candidatos, el control de los representantes electos (vía disciplina de partido) y la distribución de cargos en instituciones clave (judicatura, organismos reguladores, empresas públicas)
Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.
Aquí no hay heroicidades ni épica. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.
Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de Maduro. No ideológica, no moral: funcional. La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni como demonios, sino como gestores del aterrizaje.
El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.
Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados.
Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva.
Lo demás es ruido. Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo. Seguiremos informando. Sin anestesia.
A riesgo de aventurarse con la actual situación de Venezuela los hechos entiendo que son claros y no admiten discusión a esta hora: elementos corruptos del gobierno venezolano (civiles y militares, incluida la que era vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que hasta hace unas horas clamaba impostadamente por el "legítimo presidente" Maduro) presionaron y promovieron la caída y entrega de Nicolás Maduro a EE.UU. El paseo militar de EE.UU. en Caracas, las declaraciones de Trump y el nombramiento de Delcy Rodríguez como "presidenta interina", sin poner EE.UU. ninguna objeción, así lo demuestran.
Incluso, personajes nefandos y repulsivos como J.C. Monedero, en el programa de Ariel Umpierrez, justificó de alguna manera la actual situación de forma sibilina, con un lenguaje elíptico y artero. A la pregunta de Umpierrez sobre qué pudo pasar para llegar a la actual situación, deja caer que incluso el propio Maduro entregó el poder para que Venezuela no cayera como lo hizo Panamá en 1989, es decir, para "evitar" la masacre de miles de muertos de por medio. Monedero, por tanto, sabía perfectamente que miembros del "régimen" venezolano traicionaron al ex presidente para, supuestamente, no llevar al país a un enfrentamiento directo con EE.UU y que, también, supuestamente, Maduro aceptó dicho chantaje. Monedero es un sinvergüenza de tomo y lomo y ya le retraté hace unos días.
Me resistía a creer que todo esto hubiera pasado (traición consumada), pero los hechos son tozudos. Maduro fue apuñalado y tengo la convicción de que su salida del poder, repito, no fue voluntaria (de lo contrario hubiera huido a otro país antes de caer en las garras de EE.UU., para no tener que someterse a un juicio farsa y purgar cárcel de por vida como hicieron con Noriega). Jamás se entregaría voluntariamente (aunque habrá que esperar cuando haga sus primeras declaraciones, seguramente mediatizadas). Con toda seguridad se puede decir que tanto China como Rusia lo sabían y dieron su visto bueno al igual que la UE. Lo que vino después (lamentaciones quejumbrosas, comunicados estúpidos, declamaciones invocando a la legalidad..blablabla, es puro teatro).
No le den más vueltas a la noria. Lo ocurrido en Venezuela es un episodio de entrega de la soberanía con rendición incondicional mediante un acuerdo llevado a cabo por personajes corruptos del régimen venezolano y el gobierno de EE.UU. Lo demás es alfalfa para crédulos y todos aquellos que han estado vendiendo hasta última hora que los perpetradores del golpe estaban limpios de polvo y paja. Es un golpe de Estado interno bajo tutela de EE.UU. (otro más) y también es un golpe a la legalidad internacional. Te hace creer que ya NADIE es confiable. Que es todo una farsa simiesca. Que los BRICS son una estafa global. Lo de Venezuela lo sabía todo el mundo: lo sabía el SEBIN (la inteligencia venezolana) y la mayor parte de dirigentes y agencias de inteligencia del mundo.
La "operación Maduro" ha sido un gran engaño global, una operación de guante blanco donde el pueblo venezolano ha sido el engañado en primer lugar. En segundo lugar, el resto del planeta.
La realidad no es un lugar amable. Esperar justicia es perder el tiempo. No hay un orden cósmico que premie a los buenos y castigue a los malos, el mundo sólo se entiende sin equilibrio.