“Me encantó el rugby más que mi vida.
He tenido muchos problemas físicos en mi carrera, y he jugado lesionado.
Una vez, con un meñisco roto, entré en el vestuario y me desmayé por el dolor.
Luego en 2011, descubrí que era celíaco.
Es difícil de aceptar para alguien que come 11 veces al día. Pero me di cuenta de que muchos males tienen un motivo para curarte.
Luego en 2015, estoy con la selección en Inglaterra para preparar el mundial.
Me duele la espalda pero quiero jugar, nunca he entrenado tanto, me importa, es mi cuarta copa del mundo, un logro importante. Me dicen que tengo el nervio ciático inflamado, un buen analgésico para el dolor y me voy al campo.
Juego fatal, llego tarde, me critican y me siento viejo como nunca me ha pasado.
Me llevan al hospital, me hacen una resonancia y espero los resultados.
Nadie me dice cómo están las cosas. Encierro a los medicos en una habitación y grito: "o me dicen qué tengo o de acá no salen!". Me hacen leer el informe y descubro que tengo un neuroma en el plexo
Un tumor en el que los británicos me dan 6 MESES DE VIDA.
No me derrumbe, creo que mientras hablas, jugás, te despertas por la mañana, podes luchar.
Vengo corriendo a la clínica humanitas en Milán y me dicen que es raro que ese tumor sea maligno, pero la operación será arriesgada porque podría perder el uso de la pierna.
Me operan, muevo la pierna.
Un mes después, estoy en la cancha de nuevo. Luego me voy a Cardiff con la nacional, durante el himno lloraba como un niño.
Lo perdimos.
Entré en el vestuario y vi a los compañeros más jóvenes, publicando fotos en instagram.
Yo estaba mal por la derrota y ellos se divertían.
Me di cuenta de que ya no era mi mundo.”
[Martin Castrogiovanni]
Publicado por Tristan Moziman.
Debe tener 10 años esta nota, pero me encanta y es una de las mejores del rugby.