Te extraño a la 1 de la mañana pero te extraño más a las 5 de la tarde cuando te podía decir “Mi amooor, no sabes lo que me pasó” y te lo juro que ahí me duele mas...
Hay noches en las que el único refugio es un viaje que no existe, rodeado de personas que solo viven en tu cabeza.
Despertar en la misma habitación fría te recuerda que, al final del día, la soledad no era un sueño, sino la única realidad que te queda al abrir los ojos.
Yo pienso en ti todo el día.
Desde que abro los ojos por la mañana hasta que los cierro por la noche. Pienso en tu risa, en cómo decías mi nombre, en la forma en que me mirabas cuando creías que no me daba cuenta. Pienso en lo que estarías haciendo en este momento, si habrás tomado café, si habrás tenido un buen día o si también piensas en mí aunque sea un segundo.
Es agotador quererte en silencio, llevarte en la mente a todas partes como un secreto que nadie más sabe. A veces sonrío solo recordando algo tonto que vivimos, y otras veces se me hace un nudo en la garganta porque ya no estás. Pero igual sigo pensando en ti. Todo el día. Cada día.
Porque aunque ya no estemos juntos, mi corazón todavía no aprendió a olvidarte. Y tal vez nunca lo haga. Tal vez simplemente aprenda a vivir con tu recuerdo acompañándome a todas partes.