«Tengo miedo, Señor,
de tener miedo
Y no saber luchar.
Tengo miedo, Señor,
de tener miedo
Y poderte negar.
Yo te pido,Señor
que en Tu grandeza
no te olvides de mí,
y me des con tu amor
la fortaleza
para morir en Ti»
-Isabel la Católica-
O Najświętsze Serce Jezusa, Ty jesteś ucieczką ubogich i słabych. Prosimy, zmiłuj się nad nami i udziel nam łaski, abyśmy mogli naśladować pełen cnót przykład Twojego sługi, Karola Austriackiego, i za wstawiennictwem Niepokalanego Serca Twojej drogiej i świętej Matki, której niczego nie odmawiasz, prosimy racz jak najszybciej uznać go za godnego publicznej czci jako świętego. Amen.
Como católico, después de haber visitado decenas de parroquias en mi ciudad buscando un lugar donde celebrar una misa reverente y solemne, en la que el protagonista sea Cristo, y sin haberlo encontrado, he pasado demasiado tiempo preguntándome: ¿cuál es mi lugar en la Iglesia?
Me he dado cuenta de que quienes hoy ocupan las cátedras de los apóstoles y afectan a la Iglesia desde dentro no son por sí mismos, la Iglesia.
El obispo que prohíbe comulgar de rodillas no es la Iglesia.
El sacerdote que permanece sentado mientras los ministros distribuyen la Eucaristía no es la Iglesia.
El papa que dice que todos los caminos nos llevan a Dios no es la Iglesia.
El grupo musical que toca música bailable durante la misa no es la Iglesia.
El papa que contradice lo que la Tradición apostólica ha transmitido durante veinte siglos no es la Iglesia.
Todos ellos dicen estar dentro de la Iglesia, pero no son la Iglesia. No puedo desobedecer a la Iglesia de Cristo para obedecer a quienes contradicen lo que ella siempre ha enseñado.
No podemos, como católicos, afirmar que nuestros tres pilares son la Sagrada Escritura, la Sagrada Tradición y el Magisterio y, después, ir en contra de alguno de ellos.
"Tradidi quod et accepi" se encuentra en el epitafio de monseñor Lefebvre y significa: "He transmitido lo que he recibido". También aparece en la Primera Carta a los Corintios: "Os he transmitido lo que a mi vez recibí".
La Escritura ya habló, la Tradición lo transmitió y el Magisterio lo enseñó. Que hoy alguien pretenda deshacer lo que, por medio del Espíritu Santo, ha sido transmitido y definido no puede sino suscitar serias preguntas sobre su fidelidad a la fe católica.
Después de mucho pensarlo, he decidido unirme a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. No se trata de la misa en latín; se trata de doctrina, se trata de la Sagrada Tradición milenaria que ha acompañado a los católicos a lo largo de los siglos.
Hoy, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X representa el último bastión del catolicismo verdadero en el mundo, y por eso mi corazón está tranquilo.
Hermano, seremos puestos a prueba, como advierte la Escritura en Efesios 4,14: "Para que ya no seamos niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error".
Mientras los católicos acepten cualquier viento de doctrina solo porque se les presenta como una enseñanza legítima, están en camino de extraviarse y alejarse de la verdad.
Para responder a la pregunta del principio: mi lugar en la Iglesia es perseverar en la fe, terminar la carrera y pelear la buena batalla, como enseña el apóstol Pablo. Pero unirme a quienes hacen daño a la Iglesia desde dentro sería precisamente lo contrario.
Hace poco compartía una publicación sobre la preciosa estatua de Cristo Rey que se alza en Felanitx, Mallorca. No se trata de una imagen cualquiera, sino de un símbolo de la cristiandad que durante siglos dio sentido y forma a la sociedad mallorquina y española. Una estatua que se encuentra en un santuario situado a unos 510 metros de altura, al que acudo con frecuencia para orar, recogerme en presencia de Dios y recordar una verdad que ninguna ley humana puede borrar: Cristo reina sobre todas las naciones.
Ahora, sin embargo, se está estudiando cómo derribar esta imagen de Cristo, como si arrancando la piedra pudieran arrancar también de nuestra memoria y de nuestra historia los símbolos de la fe que profesaron nuestros antepasados.
Es una absoluta aberración que nos gobiernen personas que albergan semejante odio en sus corazones y que manifiestan un desprecio tan profundo hacia nuestras raíces cristianas. Pero resulta todavía más lamentable comprobar que existen personas tan deleznables como ellas, capaces de contemplar con satisfacción cómo se pretende destruir el legado espiritual, histórico y cultural que hemos recibido de quienes nos precedieron.
No les basta con despreciar a Dios, a Nuestro Señor Jesucristo y a su Santa Iglesia. Parece que también necesitan borrar cualquier vestigio que recuerde el glorioso pasado de esta nación católica, como si la historia de España pudiera comprenderse prescindiendo de la fe que la engendró, la sostuvo y la hizo grande.
Os ruego encarecidamente que deis la máxima difusión posible a esta noticia, para que llegue a conocimiento de la curia y esta se pronuncie con la firmeza que semejante aberración merece. Que todos sepan lo que se pretende hacer con nuestra fe, con nuestra historia y con el patrimonio que nos legaron nuestros antepasados, todo ello al amparo de una ley que, lejos de custodiar la memoria histórica de nuestra nación, parece reconocer únicamente aquella memoria que conviene a los intereses ideológicos de este Gobierno infanticida y psicópata.
No tienen derecho a despojarnos de nuestra historia, ni mucho menos a pretender borrar de ella a Cristo. España no se entiende sin la fe católica, por mucho que algunos se empeñen en negarlo.
Que Dios tenga misericordia de todos nosotros por tantas ofensas cometidas contra Él y contra su Santa Iglesia.
Ten piedad de nosotros, Señor nuestro.
¡Viva Cristo Rey!
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Imágenes de mi propiedad y autoría
On this day 233 years ago, my queen Marie Antoinette was killed
On of her words final words was to madame Liz "I die in the Catholic Apostolic and Roman religion, that of my fathers, that in which I was brought up, and which I have always professed"
En otros asuntos, el próximo 31 de octubre se celebrará la Misa en honor a Cristo Rey por medio del Rito Tridentino en la Basílica del Voto Nacional de Bogotá.
La invitación es para todos ustedes. Así mismo, pido compartan esta imagen a todos los católicos de la capital.
🔃
2/
St. Catherine also told Pope Gregory XI that if he was unwilling to exercise his authority properly,
“it would be better for him to resign!”
Clearly, St. Catherine understood that loyalty to the Holy Father does not require silence when serious concerns arise.
Respectful correction can itself be an expression of fidelity to the Church.
Saint Siena had the patience of Job!
She deeply revered the office, yet boldly confronted Pope Gregory XI to address corruption, reform the Church, and fulfill his responsibilities.
She understood that loving and respecting the Holy Father does not mean remaining silent when serious concerns arise.
Her example reminds us that respectful correction and faithful obedience can coexist.