The real purpose of wealth is to become a kid again. To have the freedom to follow your curiosity and do whatever the fuck you want, whenever you want.
Las creencias de lujo son ideas que elevan el estatus moral de quien las defiende, mientras sus costes recaen sobre otras personas.
Un ejemplo es afirmar que la inmigración irregular masiva no supone ningún problema mientras se vive en un barrio seguro, con buenos colegios y poca delincuencia.
Es fácil defender ciertas políticas cuando:
• No compites por los alquileres más baratos.
• No dependes de servicios públicos saturados.
• Tus hijos no van a los colegios más afectados.
• No vives en las zonas donde se concentran los problemas de convivencia.
Esta postura te aporta puntos morales, pero la factura la pagan otros.
Esto no implica criminalizar al inmigrante, negar su dignidad ni rechazar la inmigración.
Pero implica reconocer que la cantidad, la legalidad, la integración y la capacidad de acogida importan.
Solidaridad no es defender desde lejos políticas cuyas consecuencias nunca sufrirás.
Historia sintética de España en 5 minutos.
De la España fundacional y su placa base de las 3 culturas hasta la subordinación actual a la subversión protestante, pasando la Reconquista y el Imperio que le han dado su idiosincrasia.
Esta mañana he encontrado una nómina vieja de mi padre revisando papeles de casa.
Marzo de 1992, ingeniero jovencito con 6 años de experiencia. Casado, con dos hijos e hipoteca en Madrid.
Por curiosidad me he puesto a hacer cálculos, y me ha dado permiso para compartirlos.
El bruto del mes eran 615.704 pesetas. Ajustando a IPC, hoy serían 120.000 € brutos al año equivalentes. Un ingeniero con ese mismo perfil cobra ahora entre 35.000 y 45.000 €.
Un tercio. Un puto tercio del sueldo real que tenía mi padre con su edad.
Pero donde la trampa se ve más clara es en la fiscalidad.
Mi padre, sumando IRPF y Seguridad Social, soportaba una carga fiscal efectiva del 27% sobre su bruto (24% IRPF + 2,7% SS, porque cotizaba al tope máximo). Le quedaban netos el equivalente a 87.000 €.
Un ingeniero hoy con 40.000 € brutos soporta una carga total del 22% (16% IRPF + 6,5% SS) y le quedan apenas 31.000 € netos.
Mi padre vivía con casi tres veces más renta disponible.
En el mismo país. En la misma ciudad.
¿Que hoy se paga menos porcentaje? Lógico, ganando un tercio, claro que el porcentaje baja.
Por el camino, eso sí, se cargaron las deducciones que protegían a la clase media como por ejemplo la deducción por vivienda habitual que desapareció para nuevas compras en 2013.
Y si por algún milagro alcanzas hoy los 120k equivalentes que cobraba mi padre, soportarías un 35% de carga fiscal total en vez de su 27%.
Ocho puntos más por el mismo sueldo real.
¿De verdad vivimos mejor?
Los datos dicen una cosa. La narrativa que nos venden, otra.
🚨 El historiador mexicano Zunzunegui, uno de los mayores conocedores de la historia de México, le explica la verdad a los propagandistas de la televisión del presidente español, Pedro Sánchez. RT para que se sepa.
Este podcast de Jorge el Salvaje es espectacular. Dos horas y media que parecen 15 minutos. Masterclass del profesor Zunzunegui. Ese minuto y medio es muy bueno, pero todo el podcast está genial.
Este "divulgador" selecciona los elementos más brutales, los recubre de ironía contemporánea, introduce expresiones coloquiales para degradar la distancia histórica y así obtener una superioridad moral ante el espectador.
No demuestra, ni compara, solo ridiculiza. No distingue niveles. Es eficaz como pieza de entretenimiento pero no sirve como análisis.
Los hechos los ordena de forma capciosa, mezclando planos y convirtiendo una realidad imperial compleja en una fábula de buenos y malos.
Primero que un imperio no se define por sus crímenes, del mismo modo que tampoco lo absuelve sus leyes más nobles. Se define por las instituciones que crea, por la forma en que incorpora territorios y poblaciones, por sus normas y por los conflictos internos que genera su propia legitimidad.
Aquí se presenta como hipocresía lo que en realidad fue una contradicción de cualquier imperio.
La Monarquía Hispánica no se limitó a conquistar y a explotar. También abrió, desde muy pronto, una discusión jurídico-teológica y política sobre el estatuto de los indígenas, su libertad, su evangelización, su trabajo y los límites del dominio. Que esa discusión no siempre se cumpliera no la vuelve irrelevante, al contrario, la vuelve históricamente importante.
No se trataba de descubrir si los indígenas eran humanos como quien resuelve una ocurrencia grotesca. Se trataba de determinar, dentro de un marco jurídico, teológico y político, cómo habían de ser incorporados a la Monarquía, qué derechos tenían como vasallos, qué formas de guerra o servidumbre podían admitirse y cuáles no. Reducir eso a un chiste puede funcionar en televisión.
La monarquía fue limitando, corrigiendo y encauzando prácticas que, aunque nunca desaparecieron del todo, tampoco quedaron convertidas en su base.
Si todo hubiese sido una simple licencia para esclavizar, no habría hecho falta prohibir, matizar, legislar, discutir ni reformar nada.
Claro que había explotación o trabajo forzado pero presentar eso como si España hubiese sido una anomalía monstruosa dentro de un mundo inocente es falso.
La esclavitud existía en África, en el mundo islámico, en sociedades indígenas concretas y en las demás potencias coloniales europeas.
La diferencia de España está en que dentro de su propio aparato imperial surgió una discusión de enorme calado sobre la legitimidad de la propia conquista.
La historia no se juzga como una sesión de terapia moral. Se debe analizar en términos de imperios realmente existentes, no de pecados abstractos.
Es verdad que a veces el mestizaje se usa de forma sentimental o propagandística. Pero negarlo como rasgo histórico diferencial es absurdo.
El mestizaje no fue una fantasía publicitaria inventada en el siglo XXI. Fue una realidad social y biológica masiva en Hispanoamérica, con todas sus jerarquías, tensiones y ambigüedades. No convierte la conquista en una obra benéfica pero sí distingue ese proceso de otros modelos coloniales mucho más segregacionistas o directamente genocidas.
Cuando dice que Isabel permitía trabajar a los indios para enriquecer a los españoles y al reino, parece haber descubierto una maldad escondida, pero cualquier Estado imperial organiza el trabajo y la producción para sostener su estructura.
Y sobre el requerimiento, la crítica al ritual leído en castellano o en lengua incomprensible tiene base. La conquista no se concebía simplemente como pillaje, sino que necesitaba revestirse de títulos de legitimidad, de justificación legal y de una teoría del dominio. Eso puede parecer hipócrita, y a menudo lo fue, pero precisamente por eso fue posible también discutir esos títulos, impugnarlos y limitarlos desde dentro.
La cuestión es qué tipo de imperio fue el español, qué hizo con los pueblos sometidos, qué grado de integración produjo, qué instituciones dejó, qué lengua, qué derecho, qué ciudades, qué universidades, qué administración, qué mezcla demográfica y qué continuidad histórica generó respecto a otros imperios de la historia.
En España tenemos cosas que damos por descontadas y americanos y otros países alucinan
• Lubina de estero a menos de 15€/kg
• Entrenar al sol en parques de calistenia gratis
• Mercado con producto fresco a 10 minutos de casa
• Caminar a casi todos los sitios sin pensarlo
• Sobremesa de 2 horas
• Aceite de oliva virgen extra en todo
• Vida social en la calle, no en casa
• Siesta cuando el cuerpo la pide
• Marisco fresco que en Londres es un lujo
• Clima que te permite estar fuera 9 meses al año
• Boquerones, sardinas y caballa. Los omega-3 más baratos del mundo
• Sanidad pública que te hace analítica sin arruinarte
• Bocadillo de jamón ibérico por 3 euros
• Luz solar en invierno que el nórdico no tiene
• Red social densa: familia, vecinos, bares. El americano lo llama "comunidad" y lo estudia en Harvard
Los estudios de zonas azules llevan décadas buscando la fórmula de la longevidad mediterránea.
Aquí es simplemente el martes.