No hay nada más pinché naco que llamarle a alguien por teléfono y que te suene el “CONTESTONE” de Telcel con una rola ultra culera mientras esperas en línea.
Llevé a vacunar a mi perro y el veterinario me pidió sus datos, como nombre, raza, peso, etc. Le vas a aplicar una vacuna, no viene a solicitar un crédito, hijo de tu puta madre.
En Canadá puedes fumarte un porro mientras abortas en una boda gay y en Monterrey aún hay gente que se caga porque pintaron un paso peatonal de colores LGBT.