Me agradan las personas que se toman la vida con humor y alegría, porque cada segundo que pasa debes disfrutarlo.
Nos llaman locos, pero si la locura es ser tu mismo, bendita sea mi locura😊.
Rocky no era “solo un perro”
Rocky era confianza.
Era ese corazón pequeño que caminaba detrás de una persona creyendo, con la pureza de los animales, que jamás sería lastimado por la mano que debía protegerlo.
Un perro no entiende la crueldad.
No sabe por qué lo atan, por qué lo golpean, por qué lo abandonan ni por qué lo convierten en víctima de una furia que no le pertenece. Solo mira a su humano buscando una explicación… y aun herido, muchas veces sigue moviendo la cola, porque su capacidad de amar es más grande que nuestra vergüenza.
Lo ocurrido con Rocky duele porque no fue un accidente del corazón: fue el instante terrible en que alguien olvidó que frente a ella había un ser vivo, sensible, indefenso, capaz de sentir miedo, dolor y desesperación.
A quienes maltratan a un animal habría que recordarles algo elemental: la fuerza no se demuestra haciendo sufrir a quien no puede defenderse. Eso no es poder; es cobardía. No hay grandeza en humillar a una criatura que confía en ti. No existe justificación, enojo ni prisa que convierta la crueldad en algo aceptable.
Rocky, pequeño cuatro patitas, ojalá el mundo pueda pedirte perdón.
Perdón por quienes vieron y callaron.
Perdón por quienes todavía creen que los animales son cosas.
Perdón porque tu dolor tuvo que hacerse visible para recordarnos que la compasión también se educa y que la indiferencia también lastima.
Que tu historia no se pierda entre las noticias de un día. Que se convierta en conciencia, en denuncia, en leyes que se cumplan y en manos que protejan.
Porque una sociedad que aprende a cuidar a sus animales también aprende a ser más humana.
Y porque ningún perro debería volver a mirar a su dueño con miedo, cuando nació para mirarlo con amor.
Posdata: Quien no sabe respetar la vida más indefensa todavía no ha comprendido lo que significa ser humano.
MKZ