🗃️ En la madrugada del 23 de agosto de 1936 fueron asesinados Jerónima Blanco y su pequeño hijo Fernando Cabo, de tan solo tres años. El pequeño Fernando, fue lanzado al aire y utilizado como «tiro al plato» por sus asesinos, que dispararon contra él en un acto de una crueldad inimaginable. Ocurrió en las afueras de Ponferrada, León, y es una de las historias más atroces que dejó la represión durante la Guerra Civil.
En agosto de 1936, los falangistas acudían noche tras noche a la casa de Isaac Cabo, sindicalista al que buscaban por ser considerado «rojo». Aquella noche, Jerónima Blanco Oviedo, embarazada de seis meses, volvió a decirles que su marido no estaba allí. Pero los falangistas derribaron la puerta y sacaron de la vivienda a Jerónima y a su hijo Fernando.
Lo que sucedió después concentra toda la crueldad y la deshumanización de aquella violencia: Jerónima, embarazada, y su hijo de tres años fueron asesinados porque los fascistas buscaban a su marido.
Durante décadas, la historia permaneció en la memoria de muchos vecinos de Ponferrada. Los mayores recordaban la ejecución de Jerónima y Fernando, pero apenas existía documentación que permitiera investigarla. Como ocurrió con tantas víctimas de la represión, sus muertes no fueron inscritas en los registros y muchas familias ni siquiera se atrevieron a denunciar o dejar constancia de lo sucedido.
Isaac relató posteriormente su historia en una carta que Macías encontró en una carpeta, junto al documento del consejo de guerra que le hicieron en Santander cuando fue enviado al frente. En ella contaba que se quedó «horrorizado» al encontrar tiroteados a su mujer y a su hijo.
Décadas después, la investigación de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) permitió localizar los restos de Jerónima y Fernando. Un vecino recordó el lugar donde la familia podía haberlos enterrado, en un patio interior. Se había colocado una losa de hormigón para evitar que alguien excavara accidentalmente. Al retirarla, aparecieron los pequeños zapatos de Fernando y unos pocos restos óseos, muy deteriorados por la acidez del terreno. También se encontró una medalla con forma de cruz, tal y como recoge el informe de exhumación de la ARMH.
Los restos fueron entregados posteriormente a la familia, algunos de cuyos miembros conocieron entonces la historia completa de lo sucedido.
El 31 de agosto de 2022, Ponferrada saldó parte de su deuda con la memoria de Jerónima y Fernando, levantando un monolito en su recuerdo para preservar sus nombres, su historia y su verdad.
Porque recordar a las víctimas no es abrir heridas: es impedir que el olvido borre sus vidas y la violencia que acabó con ellas.
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Siempre dignifiqué el cargo que otorgó el Pueblo de Tarapacá
Quiero ser categórico: en mi calidad de Diputado de la República NUNCA utilicé el cargo para beneficio personal, ni para beneficiar a terceros.
Como parlamentario, fiscalicé y perseguí la corrupción en el Estado, y todo lo hice con estricto apego a derecho. Jamás recibí una coima ni la otorgué a nadie para que actuara reñido a la ley.
Hipótesis:
Jadue gana la Presidencia en 2029. Continuando la política de Kast, persigue al Tren de Aragua, Caras de Jarro, bla bla bla, y toda la pléyade de bandas de crimen organizado que, efectivamente, debemos perseguir.
Pero invocando que determinados grupos económicos constituyen una “amenaza grave e inminente contra la seguridad pública”, declara el polígono de Isidora Goyenechea bajo el nuevo estado de excepción de Kast.
¿Exagerado? Sigamos.
Ordena detenciones en el cuadrante El Golf- Pdte Riesco-Tobalaba- Apoquindo, buscando ejecutivos que considera vinculados a esa amenaza, restringe su locomoción y reunión y dispone requisiciones o limitaciones a la propiedad.
¿Ahora les incomoda?
Ese es exactamente el punto: una Constitución no se escribe pensando en lo responsable que será tu Presidente. Se escribe pensando en lo que podría hacer con ella el Presidente que más temes.