< la sensaciones en su delicado clitoris, eso no la hace olvidar lo que estaba haciendo—- tragar, tragar todo ese ancho y grueso miembro hasta el final de su faringe, sin parpadear, viéndole a los ojos. “W... woof...” Ladra como puede, entremezclado con su polla y babas.
Su nuevo amo es raro.
Muchísimo. ¿Por qué le gusta tanto entenderlo...? ¿Por qué sus demás dueños eran más fáciles de leer? Pero parece dar con la respuesta, consigue que su boca le ocasione gustos irreversibles y pueda moverse bruscamente alrededor de esa polla que le hace >
No.
No, no, no, no, no (...) y así hasta un millón de veces. No puede tener 'esa' mirada. No es justo, no es para nada justo que la mascota hubiera acabado teniendo esos ojos al fijarse aún más en su rostro y facciones de ángel.
Se suponía que había superado esa mirada, que >
< tener desagradables arcadas, duele... Duele un poco. Pero del dolor viene la recompensa, como una pequeña animalilla se abrazaba a su rodilla ansiosamente, hundiendo todo el cacho rosadito de su coño en el zapato contrario.
Presiona, presiona... Se hunde hasta saborear >
¿No...? ¿Qué significa... no? ¿Por qué es lo que más escucha de la boca de su dueño?
Confundida, con esos grandes y hermosos ojos de cervatilla, se cuestiona a sí misma el por qué no. No había otra manera de conseguir la comida, siempre había sido con fuerza y dedicación. >
< más humano, eso solo la dañaría.
“... ¿W–woof?” Ladró confundida, antes de volver abrir la boca y succionar más fuerte que antes. Supone que lo quiere más duro, más desesperado. Por lo que su boquita lo exprime hasta el cansancio, la puntita de su sinhueso se hunde, >
< lengua ligeramente rasposa se intenta hundir en los agujeritos masculinos, los pequeños donde salen la orina.
Ella también bebe de eso. Todo fluidos masculino. Todo.
Está... muerta de hambre, tiene el estómago vacía desde hace horas. ¿Por qué no le da esperma? ¿Por qué no la había alimentado de base? La mascota no entendía nada, no comprendía este... nuevo dueño cuando lo que primero que recibía era esperma por todos sus agujeros. Hasta >
< la misma asquerosidad y denigración, boquita abre—- anchamente pero, como siempre, todos los dueños le enseñaron a buscar su comida... Por lo que su boca, redonda, con labios carnosos y rosados se envolvieron en el glande. Succiona, succiona hasta obtener lo que quiere.
Su >
“W𖹭𖹭𖹭f...”
La tonta sonrisa menor aparece, demostrando lo feliz que estaba de ver a su nuevo dueño allí. ¿Ya era otro día...? Aunque no es consciente del tiempo, para ella eso es un concepto demasiado avanzado como el hablar, como respirar, como todo.
Su boca se abre >
echando... Una última ojeada a atrás; es nata, lo tiene rojo porque ni parece saciarse.
(...)
Qué maldita sea seguir duro por cortar un polvo a la mitad con su mujer. No le sorprende que se mantenga el bulto en sus pantalones de pijama.
< incompetente a la hora de hacerlo.
Es perfecta.
Es una perra mascota perfecta.
Se va sentado sobre sus propias rodillas, juntando las manos en su pecho como un perrito faldero. “¡W—woof...! Ah...” Lengua saca. Tiene hambre. “S–semen... Comida... Semen...” ¿Cuál es su >
< Antes de que Mason entrará—- inicio a echar fluidos por su coño, como una fuente. Lo único que vería sería la cara comprimida menor en placer, extasis continuo.
La habían vuelto una pequeña ninfomana.
No entendió, nada. En lo absolutamente nada, ni siquiera lo que se caracterizaba como el 'rechazo', estuvo todas esas horas en la pequeña sábana tendida en el suelo... No hay nada más allá que viejas pertenencias que no entendía el más mínimo significado.
Lo que le incómoda >
Es (...) perfecta, perfecta para cualquier deprevado que quisiera pagar una millonada por ella. ¿Eso es lo que iba a hacer Mason, iba a criar con mujeres secuestradas a crías como ella?
Se acercó para tomarla de la muñeca apartando... Sus falanges de sus agujeros, estaba bien >
< a cerrado al no haber ninguna ventana pero empeoraba porque la más pequeña se había cansado de correrse, de hacer nata con sus jugos femeninos.
Agotada tenía la mejilla pegada en las sábanas, con el culo en alza mientras continuaba metiéndose los dedos sin parar. >