Hoy se celebra el Día de los Liceos Militares, instituciones que desde hace décadas forman a miles de jóvenes argentinos en valores esenciales para la vida en sociedad como el honor, la disciplina, el esfuerzo, la responsabilidad y el amor a la Patria.
Sus egresados han servido a la Argentina desde los más diversos ámbitos como las Fuerzas Armadas, la educación, la ciencia, la política, la justicia y la actividad privada. Todos ellos llevan consigo la enseñanza común de que el amor a la Patria es una responsabilidad.
Mi saludo a todos los cadetes, docentes, autoridades, personal militar y egresados que mantienen viva esta tradición formativa al servicio de la Nación.
Que los Liceos Militares sigan forjando argentinos orgullosos de su historia y preparados para asumir los desafíos del futuro.
La grandeza de una Nación se mide por la audacia de sus hombres y mujeres para custodiar sus fronteras más lejanas. Hoy celebramos el Día de la Confraternidad Antártica, una fecha que rinde homenaje a esa gesta permanente y de entrega absoluta que consolida nuestro destino como país bicontinental.
Nuestros derechos soberanos sobre el sector antártico se sostienen con más de un siglo de permanencia ininterrumpida. Desde la histórica ocupación de las Orcadas del Sur en 1904, la bandera celeste y blanca ha flameado con orgullo en los confines del mapa, defendida por la indomable voluntad del personal militar y científico.
El espíritu de confraternidad es el reflejo de la vida en nuestras bases donde el apoyo, la disciplina y el esfuerzo compartido le ganan a una geografía hostil. Es la unión de voluntades persiguiendo el interés del suelo argentino.
Hoy quiero reconocer a los pioneros que se aventuraron a lo inhóspito en pos de la grandeza de la nación y a sus herederos, que no son otros que las actuales tripulaciones, custodios ejemplares de nuestra soberanía.
Argentina es bicontinental. Es por eso que la Patria se construye y se defiende desde el norte profundo hasta el ��ltimo bastión del sector antártico.
¡Honor y gratitud a los guardianes de nuestra soberanía polar!
Ella es mi candidata a 2027!
Patriota como nadie
Católica
Pro Vida
Cree en la producción nacional
y en el Federalismo
Enaltece a las fuerzas y glorifica a los veteranos.
Es honesta y cumple la constitución a rajatabla.
Después no digan que no la vieron!
Tiene que ser ella.
Mis palabras en este 2 de abril donde recordamos la Recuperación de nuestras Islas Malvinas.
El 2 de abril de 1982, bajo la advocación de la Virgen del Rosario, nuestras FFAA recuperaron la soberanía sobre las Islas Malvinas, izando el pabellón nacional en Puerto Argentino tras 149 años de invasión británica.
Vendría luego el fracaso de una intensa gestión diplomática, el comienzo de los enfrentamientos, el hundimiento del crucero Gral Belgrano, la respuesta de nuestras fuerzas y el hundimiento de varios buques británicos. El desembarco enemigo, los duros combates, la derrota y la rendición.
No habían aun regresado al continente nuestras tropas cuando ya se puso en marcha una campaña de desmalvinización, que durante años asoló a nuestro pueblo, pretendiendo imponer un relato maliciosamente tergiversado sobre la actuación de nuestros militares durante el conflicto. Se habló de los chicos de la guerra, de la ineficiencia, cobardía, falta de preparación y todo tipo de mentiras destinadas a desmerecer a nuestros hombres de armas.
Fruto de esa maquinación los veteranos de guerra, soldados y militares, fueron escondidos a la sociedad, nuestras FFAA fueron desprestigiadas, perseguidas y desarmadas, y el recuerdo de la guerra se limitó al de un hecho vergonzoso que debíamos olvidar.
Paradójicamente los primeros reconocimientos vinieron del enemigo, que en sus libros y declaraciones dejaron testimonio del profesionalismo y arrojo de nuestras fuerzas.
Pero a pesar de la magnitud de esa campaña, nuestro pueblo comenzó una resistencia silenciosa pero constante y tomó la causa Malvinas como propia; lejos de dejarse someter, impuso el recuerdo de la gesta y manifestó su voluntad irrenunciable para recuperar nuestras islas.
Aun en una sociedad fracturada, donde su clase política, sumergida en una decadencia alarmante,promueve deliberadamente la división con discursos de odio, la causa Malvinas es la única prenda de unidad de nuestra Nación.
El conflicto por las Islas Malvinas admite dos tipos de consideraciones. Las políticas destinadas a su recuperación y el recuerdo de sus héroes.
Respecto de la primera cuestión, sabemos y ratificamos que la única solución al conflicto que mantenemos con el Reino Unido es el diálogo bilateral por soberanía. Pero ellos se niegan.
La presencia ilegal de los británicos en el Atlántico Sur es un tema que excede la necesaria discusión sobre la soberanía de nuestras islas; estamos hablando del presente y el futuro de nuestros intereses en el Atlántico Sur.
El Atlántico Sur tiene relevancia geopolítica por su ubicación geográfica que incluye uno de los principales pasos interoceánicos y la proyección antártica, y por los recursos naturales que posee, pesca y petróleo, es decir, alimentos y energía, los recursos más preciados hoy día por Asia y por Europa. Son justamente las potencias extracontinentales las que quieren perpetuar su presencia militar en la zona y depredar nuestros recursos. Es una situación claramente anacrónica de la época colonial.
Es decir, mientras Argentina sufre graves niveles de pobreza e indigencia, las potencias extracontinentales se están llevando de territorio argentino una cuantiosa fortuna en alimentos y energía.
A eso se le suma el daño ecológico que causan en el Atlántico Sur. Respondiendo al llamado del Papa Francisco en la encíclica Laudato Si debemos implementar políticas hemisféricas que aseguren el cuidado de nuestra casa común, que es América, frente a la avidez de las potencias extracontinentalesque saquean, degradan y agotan las riquezas de nuestros océanos. Ello exige la implementación de políticas continentales que protejan la sustentabilidad de nuestros recursos.
Por estas razones, todo lo vinculado a esta zona compromete la defensa nacional y, consecuentemente, también la defensa hemisférica. En otras palabras, la seguridad del Atlántico Sur no puede quedar en manos de una potencia extracontinental.
ÚLTIMO MOMENTO
La Vicepresidente Victoria Villarruel llegó a Rosario para una misa en la Catedral a cinco años de la muerte de su padre.
Arribó al templo principal de la ciudad donde fue recibida por el cura párroco de la Catedral, Osvaldo Macerola.
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Hoy quiero detenerme en la vida de la Beata Crescencia Pérez, una argentina sencilla, de esas que no buscan reconocimiento pero dejan una huella profunda.
Nació en la provincia de Buenos Aires y desde muy joven eligió la vida religiosa en la congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto.
Su camino fue el servicio, a través del cuidado de enfermos, del acompañamiento a quienes más sufrían.
Quiso estar donde más se la necesitaba. Incluso su vocación la llevó a Chile, donde continuó esa tarea humanitaria y generosa.
No hizo cosas extraordinarias a los ojos del mundo, pero vivió de manera extraordinaria lo cotidiano.
Con paciencia, con humildad y con una fe firme, incluso en medio de su enfermedad que finalmente la llevó a la muerte siendo aún joven.
Fue declarada beata el 17 de noviembre de 2012 por el cardenal Angelo Amato, enviado especial del papa Benedicto XVI en Pergamino, lugar donde vivió parte de su vida, tras reconocerse un milagro por su intercesión.
Pero más allá de ese signo, su vida ya era un testimonio claro de alguien que eligió amar y servir sin condiciones.
Su ejemplo nos recuerda que el bien muchas veces se construye sin aplausos, en los gestos más simples.
Hoy le pido que interceda por nuestra Argentina, por los enfermos, por quienes cuidan a otros y por todos los que sostienen la esperanza desde el anonimato.