Esto es afición.
Esto es amor.
Esto es pueblo.
Esto es sentirse orgulloso de una patria y un país.
Esto es un ejemplo para el mundo.
Esto hace llorar de emoción.
Lo que hacían Kroos y Modrić logrando que esta panda de cenutrios jugase al fútbol debería ser reconocido como milagro en el próximo concilio del Vaticano