te levantas un domingo, hacen 14 grados, te pones un buzo largo medio gastado, pones la pava y te haces unos mates bien amargos. la felicidad está ahí, en el otoño, no busquen más
Mirá lo que es ese rinconcito. Un patio con mucho pasto y una mesa de madera bajo un árbol donde tomar un vermú y cortar un quesito los domingos a la tarde con la persona que te acompaña. Métanse su minimalismo gris y muerto en el centro del orto. Esto es todo.
Es una locura, una completa y absoluta locura. No solo el hecho de que sean intencionales y nunca pase nada porque son todos cómplices, sino que exista gente que esté dispuesta a destruir así solo por plata. No me entra ni me va a entrar en la cabeza jamás.